Periodista con muchas historias de amor en la guerra
por Emiluz Jaraba
Vanessa De La Torre Sanclemente es unas de las periodistas más destacada en nuestro país.
Su trabajo tiene un amplio espectro: cubre prensa escrita, radio y televisión. Además es escritora.
Antes de la pandemia estuvo en Cartagena lanzando su obra ‘Historias de amor en campos de guerra’, en la que cuenta cómo el amor atraviesa la guerra.
“Verdaderamente creo que lo único más poderoso que el odio, la venganza, que todos esos sentimientos que el ser humano tiene de insatisfacción y que tiene que ver con las miserias humanas, es el amor. La forma como se nivelan las miserias humanas: el olvido, la venganza, la tristeza, lo que puede causar un despojo, todo eso sólo se salva y solo se cura, el odio, solamente a través del amor. Y como tal entonces, convierto el amor en una herramienta para poder contar los horrores de la guerra colombiana”.
La escritora sostiene que el libro no es sobre el amor, es sobre la guerra, “lo que pasa es que lo trato desde el amor para que sea mucho más digerible, porque como periodista también pienso que tengo la responsabilidad no solo de contar sino también de buscar que las audiencias se atrapen con lo que contamos, que hagamos programas de radio que nos escuchen, noticieros que quieran ver, reportajes que nos interesen. Por eso, como periodista necesito que los colombianos entiendan la guerra, que comprendamos que es un país de víctimas y victimarios, que la comprendamos y la pintemos desde todas las artes, desde la pintura, desde el cine. Por eso es tan importante, ‘Monos’ desde el cine, la obra de Doris Salcedo, la música de Yuri Buenaventura o de Herencia de Timbiquí, porque es la única manera construir un proyecto de país”.
LA OLA CARIBE conversó con esta interesante caleña reconocida por su versatilidad periodística y de convicciones profundas. Además por su espigada figura, voz dulce y cálida, y enérgica cuando se necesita.
Así transcurrió el diálogo:
Esta forma de contar en el libro desde la voz de la mujeres que han vivido la guerra, es por una causa de género, un activismo en ese sentido, o no hay ninguna intencionalidad en ese aspecto?
- Obviamente es una manera de rendirle un homenaje a las mujeres colombianas que han tenido la guerra escrita en el cuerpo, como lo dijo el Centro Nacional de Memoria Histórica, durante décadas. Mujeres que han librado guerras no necesariamente por la determinación de ellas, sino acompañando a otros, o porque las reclutaron, o porque volvieron sus cuerpos elementos de guerra, o porque decidieron irse a la guerra que también es una opción. Por amor, algunas en el caso de Miriam Pizarro; por ausencia de oportunidades como es el caso de Sandra, la niña guerrillera. La guerra es horrible para las mujeres, pero más aún para los niños.
Con tantas actividades ¿cómo logras equilibrar el rol de periodista, esposa, mamá?
- Es una cuestión de pasión y disciplina, estar uno convencido de lo que quiere hacer y de organizar el tiempo. La vida es corta como para que a uno no le alcance lo que tiene que hacer, pero larga como para permitirle a uno esos espacios y compartir con la familia y todo lo que uno quiere lograr.
Hay una gran responsabilidad en la comunicación social, pues esta se trata de que la gente esté informada y al estarlo pueda tomar decisiones, pero siempre se ha dicho que los medios deben ser imparciales ¿qué opina?
- Yo no creo en la objetivad, yo creo que por encima de eso, hay unas causas sobre las cuales los periodistas tenemos que tratar, trabajar y defender: la democracia, la convivencia, el respeto por los derechos humanos, la no vulneración del individuo y pues todo eso implica unos niveles de subjetividad en el trabajo. Desde los temas que escoges, hasta la manera como los desarrollas, como los cuentas, te implica a ti metido, no como periodista, sino como ser humano. Creo en la responsabilidad periodística, en escuchar las diferentes voces, en la prensa para la democracia libre, ese vínculo ligado entre la calidad de la democracia y la calidad de la prensa, lo defiendo a capa y espada y lo creo profundamente. Pienso que la prensa es para eso, para la libertad de los individuos, para que tú y yo podamos vivir en la misma sociedad así pensemos distinto. En las sociedades modernas, cada vez tendemos más a querer opacar o anular al otro por pensar distinto, eso es una dictadura; o una sociedad donde nadie se escucha, eso es una anarquía y nadie quiere vivir en ninguna de las dos.
Creo que una de sus fortalezas como periodista es la manera como llega a su audiencia, porque irradia credibilidad por un lado, y por el otro genera empatía, sintonía cuando se le escucha en la radio y cuando la vemos en televisión. ¿Cuéntenos a qué se debe?
- Yo creo que son dos cosas, primero que entiendes lo que estás contando; es fundamental porque uno tiene que saber de qué está hablando. Yo soy una persona que me preparo un montón, que me leo los periódicos, que leo libros, que voy a cine, a teatro. Hago todo lo posible por entender el mundo en el cual estoy viviendo y, yo siento que la gente valora eso; a mí si se me cae el telepronter, no me importa, puedo seguir perfectamente sosteniendo una transmisión; o si me toca improvisar una noticia de última hora no me importa, ni me dan nervios porque es mi trabajo y lo asumo con responsabilidad y seriedad. Pero del otro lado, también hay un profundo respeto por el ser humano, que es el epicentro de mi vida y de mi trabajo. Yo verdaderamente respeto a la gente independientemente de su estatus. Parto del respeto por el otro y creo que eso se nota.
Vanessa De La Torre se ha hecho un nombre en el periodismo colombiano y más ahora con este libro.
Tiene maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, en EE.UU y trabaja en el Canal Caracol.
Reconoce que su papá, en el cielo, le inculcó a leer. Hoy tiene parte de su gran biblioteca. Le enseñó a leer por lo menor un libro a la semana.
fotos cortesía de la oficina de prensa de Caracol Tv