El ‘no sé qué’ de Nueva York
por Loor Naissir
Nueva York es mucho más que la ciudad emblemática de los Estados Unidos.
Tiene un ‘no sé qué’ que la hace atractiva para quienes gustan la vida entre rascacielos que compiten en diseño, una vida nocturna cultural para todos los gustos y presupuestos, monumentos que la identifican como la Estatua de la Libertad, la zona del Times Square iluminada con neones y el Central Park, que conocí durante el paseo a esta famosa ciudad que no duerme y que uno dice: “Volveré para conocerte mejor”.

Sin lugar a dudas es para volver no una, sino varias veces porque cada día hay algo nuevo.
Esta ciudad incluye cinco distritos (Manhattan, Brooklyn, Queens, Bronx y Staten Island) que se ubican donde el río Hudson desemboca en el océano Atlántico.
En su centro se encuentra Manhattan, un distrito que conocimos fugazmente subiendo a un bus de dos pisos descubierto en la parte superior y con un guía virtual que solo escuchamos a través de los audífonos en inglés o español.
Este distrito se ubica entre los principales centros comerciales, financieros y culturales del mundo. Además de grandes edificaciones que quieren tocar el cielo.

Uno mira a la derecha y a la izquierda, y los ojos se maravillan. Allí están precisamente los sitios icónicos como el Empire State Building y el amplio Central Park. El teatro Broadway se ubica en la zona del Times Square.
La expansión de las rutas aéreas y la reducción en sus costos han hecho que los turistas visiten más esta gran metrópoli.
Llegamos en carro desde Washington, una ciudad distinta, a la que podría denominar ‘Señorial’.
Además de su arquitectura, quedé fascinada por la increíble mezcla de culturas.
Nueva York está a la altura de las mejores ciudades del mundo dentro de lo que llamamos globalización.
Su historia es joven y está hecha por los inmigrantes que se asentaron allí y empezaron a llegar de todas partes del universo, dando origen a esta moderna y fascinante capital del mundo.
Así que como su nombre Nueva York empieza con ‘nueva’ y siempre tiene algo nuevo para mostrar.


La variedad de culturas, razas, religiones e idiomas se mezclan en una especie de sinfonía citadina en la que a pesar de la diversidad cada quien contribuye a mantener la armonía con la que funciona esta alucinante urbe.
Hay incontables lugares para encontrar música, arte y cocina en su versión original como con interesantes fusiones, que uno no alcanza a descifrar.
Por eso brinda un abanico de colores, olores, saberes y sabores del mundo, desde la alta cocina hasta ingeniosas comidas rápidas hechas en ‘food trucks’ o carritos en la calle.
Para comprar, Nueva York parece un gigantesco escaparate con artículos electrónicos, deportivos, accesorios, ropa y zapatos, etc. Con rebajas todo el año.

Además de reinar el cemento en pleno centro de Manhattan se encuentra el inmenso Central Park, un parque de unos 4000 x 800 metros aproximadamente, con más de 90 km de caminos y hermosos lagos. Es uno de los parques urbanos más famosos del mundo.
Esta ciudad mantiene su programación permanente de jazz.
Definitivamente es un paseo para papá en su mes, porque tiene de todo!
Los neoyorquinos son excelentes anfitriones.
