emprendimiento gastronómico
@torofoodhouse
En tiempo de crisis surge algo positivo siempre y cuando haya pasión y compromiso.
Esto les sucedió a tres jóvenes barranquilleros que a pesar de no ser amigos de toda la vida, sus gustos en común y algunos eventos en los que coincidieron, bastaron para entablar una fuerte confianza y emprender una gran aventura.
Ellos son Daniel Díaz Vargas, Alejandro Laíno Martínez y Andrés Dangond Sánchez, todos apasionados por el fútbol, la buena comida y los negocios.
‘Toro’. Así se llama este negocio de hamburguesas que empezó como un plan de amigos.
Se reunieron en casa de Daniel, amante de la gastronomía, y casualmente ese día hicieron hamburguesas. La idea ya la habían hablado Daniel y Andy, como le dicen a Andrés, pero querían incluir a Alejandro en el proyecto.
Después de esa noche de risas poco faltó para convencerlo de unirse a lo que en el momento se veía como algo distante y poco probable que sucediera. Ante todo pronóstico e infinidades de reuniones, pruebas y llamadas por aproximadamente seis meses, nació por fin ‘Toro’. Contrataron a Gabriel Romero como jefe de cocina y emprendieron esta aventura buscando reconocimiento y una buena acogida.
A los tres les gusta el buen comer, sobre todo las hamburguesas. “Generalmente salíamos con amigos a comer las distintas propuestas de este plato en la ciudad».
A Alejandro y a Andrés también les gusta cocinar. Desde que ‘Toro’ empezó a crecer se les despertó un gusto particular por aprender cada vez más, y hoy en día los tres son fundamentales al momento de sacar un nuevo plato, aportando ideas, guiando y creando nuevas y únicas combinaciones para la carta.
‘Toro’ es conocido por sus hamburguesas, “una hamburguesería; pero esa no es la identidad que buscamos. Nuestra meta a largo plazo es que los demás productos tengan la misma fama que las hamburguesas, nuestro objetivo es tener un menú amplio, para todos los gustos, y ser reconocidos mas que por su excelente sabor, y calidad, por permitirles vivir a los clientes una experiencia diferente».
Andrés y Alejandro se conocen desde muy pequeños en el colegio Marymount.
“Hemos sido muy buenos amigos y tenemos muchas cosas en común, en especial el sentido del humor. Conocimos a Daniel desde el colegio porque competíamos en torneos de futbol y llegamos a cruzarnos en varios, sin embargo, no fue hasta principios del año pasado, que nos encontramos en un evento de Carnaval y luego en el cumpleaños de un amigo en común, donde se inicia la historia de ‘Toro’.
Las hamburguesas y los hot-dogs de ‘Toro’ se diferencian en el sentido de que manejamos productos de alta calidad, y ofrecemos buena cantidad y excelentes precios.
El nombre de Toro lo escogimos porque es un animal imponente, fuerte y dominante, pero a la vez elegante.
Ese es el concepto que queremos presentarles en ‘Toro Food House’.
Esperamos seguir creciendo para ofrecer mejores cosas, para que nos sigan apoyando como lo han hecho desde un principio. Nos enfocamos en ofrecer no solo una hamburguesa, sino una experiencia, y que, en cada plato, cada mordisco, y con cada uno de nuestros ingredientes, podamos transmitir nuestra pasión por lo que hacemos, nuestra alegría y ganas de salir adelante con este gran proyecto”.
Daniel tiene 21 años, es bachiller del Colegio Parrish y estudia Negocios Internacionales en la Universidad del Norte, en Barranquilla. “Me gusta mi carrera y entre mis metas está lograr convertirme además en un gran chef. Nunca he estudiado gastronomía en alguna escuela formalmente, lo poco que sé y las técnicas que he aprendido han sido porque a lo largo de mi vida he tenido tres grandes mentores: Osvaldo Olivera (f), con quien empecé este camino; Marlon Daza, que además de ser el chef de uno de mis restaurantes favoritos (Rosanegra) se ha convertido en un gran amigo e impulsó mis ganas de aprender y me ayudó a perfeccionar mi técnica en la cocina; por ultimo, un chef muy reconocido por los barranquilleros, Guillo Mendoza, con quien he explorado una de mis cocinas favoritas, la italiana. Con él, mas que aprender a cocinar, he conocido la historia de cada plato, a seleccionar los mejores ingredientes y ‘el por qué usamos esto en vez de aquello’. En el poco tiempo que llevo siendo su pupilo, he logrado conocer secretos y técnicas propias del chef, que adapto siempre a mi cocina”.
Desde muy pequeño Daniel demostró un interés por cocinar e imaginaba el día que pudiera desarrollar su gran pasión, creando platos que pudiera compartir con su familia y amigos. “Mi sueño siempre ha sido tener restaurantes y ofrecer con ellos no solo experiencias únicas en cada plato, si no mi pasión al crearlos”.
Alejandro tiene 22 años, se graduó en el Colegio Marymount y estudia administración de empresas en la Universidad del Norte. “Me considero una persona soñadora y apasionada, pero al mismo tiempo, centrado y con los pies en la tierra. Me entrego 100% a todos mis proyectos de vida y no me rindo hasta alcanzar lo que me propongo. Me gusta rodearme de las personas que más quiero y siempre dar lo mejor de mí, y me considero una persona competitiva. Soy un apasionado por el fútbol, desde pequeño lo he disfrutado mucho, y he participado en varios torneos a lo largo de mi vida, jugando para diferentes clubes y academias. En este deporte me desarrollo principalmente como arquero. También disfruto escuchando música, pasando tiempo con las personas cercanas a mí, y el buen comer”.
Alejandro se destacó por ser muy buen estudiante. Siempre fue parte del equipo de fútbol, donde ganó muchos premios, tanto grupales como individuales. Es una persona alegre y en el colegio disfrutaba contando chistes y divirtiéndose con sus amigos.
Andrés tiene 22 años, es egresado del Colegio Marymount y cursa octavo semestre de Administración de Empresas en la Universidad del Norte. Es alegre, social y apasionado por todo lo que hace. “En mis tiempos libres me encanta ver fútbol, escuchar música y salir con mis amigos. También me gusta leer sobre temas de actualidad, creación de empresas y jóvenes emprendedores. Desde pequeño siempre me inculcaron a perseguir mis sueños y eso es por lo que trabajo día a día. Sueño con ver a Barranquilla dentro de las mejores ciudades de Latinoamérica y me gustaría aportar mi grano de arena para que esto sea posible. Siento que como jóvenes tenemos una responsabilidad muy grande con nuestra ciudad ya que somos el presente y el futuro de ella, razón por la cual debemos trabajar arduamente por ella».