Visionario de la naturaleza
Cartagenero de nacimiento, barranquillero de corazón y casado con una samaria. “Yo soy costeño”, así responde Sergio Espinosa, cuando le preguntan por su lugar de origen. Barranquilla está entre los grandes afectos del empresario y presidente del Club Lagos del Caujaral, ya que a ella le debe su desarrollo profesional. Tiene tres hijas y cinco nietos. “Reparto mi tiempo entre mi trabajo, mi familia y, por supuesto, le dedico mucho tiempo al club, el cual tengo el honor de dirigir”, menciona.
Se considera un emprendedor y amante del desarrollo sostenible, le gusta tomar la iniciativa, generar ideas y llevarlas a cabo. Este espíritu entusiasta lo llevó a que, recién egresado, fundara la empresa Cartagenera de Desarrollo Espinosa Dávila, compañía con un alto sentido social que, durante la pandemia, ha apoyado a varias entidades y a la comunidad en general, a través de iniciativas solidarias como BAQatón, liderada por la Cámara de Comercio de Barranquilla, al Puerto de Cartagena y a Actuar, una ONG con la que han ayudado a más 80 microempresarios en asistencia profesional y psicológica.
Otra de las facetas de Sergio Espinosa es su gran pasión por la naturaleza. Desde su nombramiento como presidente del club en 2008, ha visionado proyectos de desarrollo que preserven el bosque seco tropical en el que está inmerso toda la zona del Caujaral. Este interés nació hace muchos años, cuando el Lago del Cisne se secó a causa de una gran sequía que vivía la región en ese tiempo. “Cuando volvió a llover y logramos recuperar el lago, empezamos a ver cómo iba regresando la fauna. Convoqué a unos amigos biólogos, quienes hicieron un inventario de la fauna, y encontraron 182 especies de aves, 20 especies de mamíferos y 37 especies de reptiles y anfibios”, recuerda con gran orgullo el actual presidente del club.
Después de darse cuenta de la gran variedad de fauna presente en este territorio, se dio a la tarea de estudiar la flora. “Nuestra inquietud, a partir de los hallazgos del estudio anterior, fue conocer cuáles especies de árboles existen, aprender más sobre el bosque seco tropical que rodea el club, la urbanización y los alrededores, para luego tomar acciones para su protección. A la fecha, hemos encontrado más de 2.000 árboles de 86 especies, tanto de origen colombiano como representativos de otras partes del mundo y nuestro objetivo es aportar a su cuidado y protección”, comenta el empresario.
El inventario de árboles es liderado por la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla, como parte de su portafolio de servicios técnicos, entidad con amplia experiencia en proyectos ambientales, educativos y de conservación de la biodiversidad.
“Mi sueño es que un día no muy lejano este espacio se convierta en un parque central entre Barranquilla y Puerto Colombia, conformado por el Lago del Cisne, el Club, la urbanización Lomas del Caujaral, Bajos del Caney, la Ciénaga de Mallorquín y la zona de manglares; todo ese conglomerado debe ser un gran pulmón entre Barranquilla y Puerto Colombia. Esta es la visión que queremos ir implementando poco a poco”, dice Espinosa, mientras posa su mirada hacia el horizonte, como visualizando el futuro.
A partir de los resultados de esta investigación, se diseñará un plan estratégico de manejo de la biodiversidad del Club y sus inmediaciones, con el acompañamiento técnico de la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla, y la participación de aliados claves, como la Alcaldía de Barranquilla, la Gobernación del Atlántico, las autoridades ambientales y organizaciones afines del sector privado.
Mientras avanza el estudio de flora, Sergio Espinosa sigue con su clara visión de poder dejar huella y aportar a la conservación ambiental de la ciudad que le ha dado los mejores momentos de su vida.