Un año al frente de la Secretaría de la Mujer y la Equidad de Género
Retos, desafíos y resultados
Con un compromiso inquebrantable con la equidad, la sicóloga María Lourdes Dávila Márquez asumió el cargo de Secretaria de la Mujer y la Equidad de Género, temas que venía manejando en su práctica profesional. De ahí que llegó a esta posición con conocimiento.
Su balance en este primer año ha sido verdaderamente gratificante, lleno de desafíos y aprendizajes. “Para mí, ha representado una gran oportunidad y un privilegio poder trabajar en un propósito tan importante: impactar positivamente a muchas mujeres del departamento y contribuir a mejorar su calidad de vida”.
Se siente honrada de participar activamente en esta administración, liderando todo este proceso social. Aunque ya conocía la dependencia, esta es la primera vez que se vincula como servidora pública, y está muy motivada por esta nueva etapa.
Trabaja con dedicación y compromiso para mejorar la vida de las mujeres en el departamento del Atlántico. Su labor es un ejemplo de cómo generar cambios positivos en la sociedad.
“Nuestro propósito es impactar positivamente a muchas mujeres y contribuir a mejorar su calidad de vida. Poder facilitarles el acceso a derechos humanos básicos, promover su libertad y hacerlas sentir seguras”.
Esta labor ha implicado en María Lourdes un alto nivel de exigencia, compromiso y responsabilidad, porque los resultados permitirán transformar la realidad de las mujeres del Atlántico y, en consecuencia, contribuir a cambiar la sociedad en su conjunto. “También, ha sido una etapa llena de retos personales, donde he tenido que poner a prueba mi fortaleza y capacidad de superar los obstáculos, reconociendo siempre la tarea por y para las mujeres, sin desfallecer”.
Este fue el diálogo vía virtual con esta interesante profesional:
¿Ser sicóloga te ha servido para desarrollar mejor tu rol como Secretaria de la Mujer y Equidad de Género de la Gobernación?
-Sí, totalmente. Ha sido supremamente diferencial cómo los estudios de sicología y toda la experiencia que he logrado en esta profesión me han ayudado a conectarme con las necesidades emocionales de las mujeres y poder interpretar muchas de las consecuencias psicológicas, sociales y emocionales que se generan en las que son víctimas de violencia, basada en género; identificar cuáles son los factores de riesgo; entender cómo es el ciclo de violencia, cuáles son las consecuencias y sobre todo, una cosa muy importante, comprender qué hace que las mujeres todavía permanezcan en relaciones codependientes o en relaciones tóxicas. Para eso se requiere todo el sustento de la sicología.
También, me ha dado todo el soporte para crear algunos programas y constituirlos no sólo desde la teoría, sino desde un enfoque integral, en donde trabajemos cada una de las cualidades de la mujer.
Mi formación y experiencia han sido una gran herramienta, cuando atendemos a niños que viven violencia intrafamiliar, porque en muchas ocasiones no se identifica que estos menores también son víctimas directas del maltrato infantil y al atenderlos a tiempo evitamos la convulsión a la repetición y que repitan patrones y puedan tener un futuro diferente.
En un año al frente de esta dependencia, ¿qué se ha logrado?
Ha sido un año muy bueno, lleno de logros y resultados, que nos indican que debemos seguir haciendo más, que nuestra meta sigue creciendo y desafiándonos a seguir adelante con más entusiasmo.
Desde el Área de Autonomía Económica que promueve la independencia económica de las mujeres, y que también es un factor de riesgo para que las mujeres sigan en el ciclo de violencia, son más de 1500 mujeres y población LGTBIQ+ que han sido beneficiadas con acciones que buscan impulsar su independencia económica y el empoderamiento, con formaciones en competencias digitales, financieras y el fortalecimiento empresarial para las emprendedoras del Atlántico.
Con el ciclo de Ferias Mujer que emprende, mujer que brilla, se promueve la comercialización y la visibilidad de nuestras emprendedoras, con el objetivo de abrir más oportunidades, cerrar brechas y transformar vidas con equidad. Con esta vitrina comercial han alcanzado ventas por más de 137 millones de pesos y la apertura de contactos que aumentan su clientela y negocios futuros.
Así mismo, se impulsa el liderazgo y la participación con enfoque de género desde el Área de Empoderamiento Social y Político y en lo que va del año hemos alcanzado a 4138 personas; 3504 mujeres participaron en las elecciones virtuales de nuestro Consejo Consultivo de Mujeres; 350 niñas y adolescentes formadas en liderazgo y participación política; 200 mujeres que han accedido a nuestros encuentros de mujeres que brillan por el liderazgo y aprenden de nuestras diputadas, alcaldesas y concejalas. Estamos llegando a todos los grupos de interés, y por eso hacemos un trabajo con todos los comunicadores sociales para que se capaciten en lo que tiene que ver con las narrativas con enfoque inclusivo y de género.
En el Área de Atención y Prevención de las violencias, son más de 86 personas protegidas en la Casa Refugio, vidas de mujeres resguardadas, salvadas. Ellas y sus hijos ingresan porque están en peligro de ser víctimas de feminicidios.
Hemos capacitado a 425 funcionarios para dar respuestas efectivas y diligentes en la Ruta de Atención. Más de 1200 mujeres han estado con nosotros en la Secretaría de Mujer y Equidad de Género, buscando ayuda y orientación, desde la línea de atención 3167975969. En todos los municipios del departamento hemos sensibilizado a más de 10.000 mujeres con nuestros diversos programas.
¿Qué ha sido lo más difícil en el desarrollo de tus funciones?
La persistente normalización de la violencia en muchas comunidades sigue siendo uno de los principales desafíos para quienes trabajamos en la protección de los derechos de las mujeres. A pesar de los esfuerzos, los estereotipos de género aún están arraigados y dificultan la implementación de rutas de atención efectivas. Muchas mujeres, a pesar de tener la intención y el deseo de acceder a la justicia, enfrentan obstáculos que las dejan en situación de vulnerabilidad, viviendo con miedo y sin garantías plenas.
Expertos señalan que uno de los mayores retos es garantizar que la ruta de atención sea realmente operativa y centrada en las víctimas, evitando revictimización y malestar. La meta es que las instituciones responsables puedan ofrecer soluciones concretas, respetando los derechos de las mujeres y brindándoles una esperanza real para salir de relaciones violentas.
La coordinación y articulación entre todos los actores del sistema de justicia y protección social resulta fundamental para transformar esta realidad y ofrecer un camino más seguro y justo para las víctimas.
¿De qué carecen las mujeres del Atlántico?
-Las mujeres tienen lo más importante, que es un espíritu de lucha, fortaleza, resiliencia, gran creatividad, sensibilidad y son depositarias de todo el saber ancestral, tradicional y cultural de sus territorios.
Paradójicamente, con todos estos atributos, aún carecen de oportunidades económicas, necesitan que les enseñen cómo ser autónomas financieramente, cómo usar su voz para tomar decisiones y asumir un mayor liderazgo femenino.
Todo lo anterior, les lleva en ocasiones a permanecer ancladas a las relaciones violentas, donde se normaliza la violencia física, psicológica, económica y sexual.
Desde esta realidad, la sociedad, el Estado y todos los sectores económicos, académicos, sociales y culturales debemos trabajar por la equidad de género, abrir cada vez más espacios de desarrollo de las mujeres, para que logren sus sueños, forjando un proyecto de vida y que tengan todas las circunstancias favorables para alcanzar su máximo potencial y el goce pleno de sus derechos.
¿Piensas que la educación aún es inalcanzable para las mujeres del campo?
-Las mujeres en los territorios rurales han avanzado en cuanto al acceso a la educación, ya sea en los niveles primarios y universitarios. Es claro que hay un rezago mundial, nacional y local que debe disminuir cada día para que cualquier mujer pueda estudiar según su deseo y aspiración, y al mismo tiempo, pueda desarrollar la carrera o actividad laboral sin ningún impedimento o perjuicio.
En el mundo, muchas mujeres se tienen que levantar día a día en comunidades, en ambientes laborales y ambientes familiares llenos de machismo y de estereotipos de género.
Para ellas, resulta supremamente difícil combatir el machismo, primero porque la cultura ha logrado hacer normal todas estas ideas y prácticas y cuando alzan su voz las señalan como rebeldes, por el hecho de no ver normal o aceptable estas conductas.
Sin embargo, creo que esta situación va cambiando progresivamente con pedagogía y concientización, sobre qué es el machismo, a qué tienen derecho las mujeres y hombres y dejemos de normalizar los estereotipos de género.
Antes, era muy difícil pensar que las mujeres podíamos ser mamás, podíamos ser trabajadoras, podíamos ser amigas y hoy por hoy es muy común que las mujeres adopten diversos roles y sean exitosas en cada una de estas facetas.
Hoy por hoy, las mujeres podemos ser grandes profesionales, pero también grandes esposas, grandes cuidadoras, y eso es muy importante. El hecho de aprender a identificar todas esas barreras que existen, los estereotipos de género que existen, para ir desnormalizando la violencia y demostrar a través de nuestros actos, a través del día a día, cómo las mujeres somos capaces de asumir cualquier reto.
¿Te parece que es la misma mujer quien se encarga de preservar el machismo?
El machismo es una cultura muy arraigada que viene de generación en generación.
Creo que la comunidad en general, tanto hombres como mujeres, ha mantenido durante mucho tiempo este tipo de conceptos y conductas, que desafortunadamente, repetían nuestras abuelas y madres, sin contar con las herramientas y con la educación que te permite identificar los comportamientos patriarcales y discriminatorios, cuáles son las conductas que van en contra de las mujeres, cuáles incluso son acciones violentas, que antes la veíamos como algo “normal” y que hoy por hoy sí tenemos la capacidad de decir esto es machismo y no es aceptable.
Podemos ver día a día cómo ha cambiado también el comportamiento de los hombres dentro de la paternidad, cada vez más los vemos con un rol más activo. Antes pensábamos que era anormal un hombre que le cambiara el pañal a su hijo, hoy es algo cotidiano y aceptado.
Antes veíamos anormal, o veíamos con malos ojos quizás una mujer que fuera la proveedora principal de su casa; hoy por hoy vemos cómo la pareja, entre las dos personas comparten las finanzas, contribuyen a que el hogar esté funcionando y se dan espacios donde prima el respeto. Pero por lo mismo son estereotipos que entre los hombres y las mujeres y la comunidad como tal en general debemos ir cambiando.
¿Se ha disminuido el abuso y maltrato a la mujer?
-Para las mujeres en Colombia, todavía resulta desalentador y en algunas situaciones el hecho de ser mujer causa inseguridad y miedo. Es decir, hay mucho trabajo por hacer para que las mujeres del departamento y del país se sientan seguras y libres, tanto en el ambiente laboral, como al salir a la calle, al estar en un club nocturno, como al compartir con unas amigas.
Por eso es muy importante enseñarles desde temprana edad cuáles son las violencias basadas en género, que las identifiquen y que al momento de identificarlas salgan a tiempo, sepan denunciar y sepan entender y conozcan cuál es la ruta de atención.
Para que las mujeres tengan solución, garantías y acceso a la justicia.
Desafortunadamente, las muertes de mujeres por sicariato, por la violencia común, siguen estando presentes, al igual que los femicidios. Por eso, trabajamos de manera incansable cada día, con el equipo humano, recursos económicos, articulación, campañas de sensibilización y atención y todo lo necesario para disminuir y erradicar el flagelo de la violencia.
Con herramientas como la Política Pública Departamental de Equidad y Derechos de las Mujeres, programa y proyectos y el trabajo transversal la gobernación, con las alcaldías, el gobierno nacional, el sector privado, la academia, la sociedad civil y la comunidad el general seguimos reivindicando los derechos de las mujeres del departamento.
Es importante tener en cuenta, que es primordial también trabajar desde temprana edad en la educación, para que los colegios establezcan una cátedra de género y los niños y las niñas puedan empezar a conocer que todas estas ideas machistas de la sociedad deben ser cambiadas, que entiendan cuáles son sus derechos sexuales y reproductivos, y las niñas sepan qué hacer en caso de acoso o de violencias de género.
¿Cuáles son los programas que desarrollan para concientizar a la mujer de que ella juega un papel importante en la sociedad?
-Muchos de los programas que nosotros estamos realizando son para incentivar el liderazgo político de la mujer, la autonomía económica y la prevención de violencia basada en género.
Tenemos nuestro programa ‘Rena-Ser’, enfocado a las víctimas de violencia, trabajando en su ser, reforzando su desarrollo emocional, en ese resurgir de su fortaleza, de su ser, de su personalidad.
También tenemos el programa ‘Sin pelos en la lengua’, con toda la población juvenil, niños que estudian en bachillerato y queremos trabajar la sexualidad no de forma tradicional, sino vista como un eje fundamental de sus vidas, donde la sexualidad tiene que ver con la forma cómo tú te presentas ante el mundo, cómo te ves como un hombre o como una mujer, cómo te sientes con respecto a eso. Cómo, desde la adolescencia, tienes la capacidad de comunicarte con tu pareja, cómo te sientes, qué límites poner y cómo te sientes con tu cuerpo.
Además de eso, tenemos nuestra campaña de prevención, con juegos y sin miedos, donde les enseñamos a las mujeres a identificar la violencia basada en género y qué hacer en caso de enfrentarse a cualquiera de ellas.
María Lourdes trabaja día a día con funcionarios para optimizar la ruta de atención y disminuir los cuellos de botella que inevitablemente existen.
Cuenta con los programas de Autonomía económica, que previenen la violencia y son una alternativa para cerrar los ciclos de violencia, trabajando desde el ser y el hacer.
Y siguen impulsando y generando nuevos programas y acciones apuntando a diferentes aspectos del desarrollo integral de la mujer. Comenzamos un nuevo programa Postea con propósito, el nuevo proyecto de masculinidades conscientes y con nuevas iniciativas que buscan atender las principales necesidades de la población femenina y dar cumplimiento a la política pública departamental de equidad y derechos de las mujeres.
Fotos cortesía oficina de prensa de la Gobernación del Atlántico