Dulces árabes con sentido social
Paulette y Catalina Yidi Cure son hermanas creativas, pilosas, llenas de ideas y energía y con una gran dosis de servicio a la comunidad.
Después de ver tantas noticias sobre la pandemia se motivaron a hacer lo que aprendieron desde niña: dulces árabes, pero con sentido social.
Se idearon un negocio para destinar las ganancias a comprar mercados para las familias vulnerables.
‘Baklava Papa’, así se llama el proyecto social que surgió a finales de abril, después de un mes de estar en familia, en confinamiento.
“El baklava es el postre preferido de nuestro papá; él fue la motivación para el nombre. Este dulce lo aprendimos a hacer desde pequeñas. Pensamos que sería una manera de proyectar nuestras raíces libanesas con la pasión por la cocina, y a la vez ayudar a los que más lo necesitan”.
Desde el primer día prometieron que todas las ganancias durante estos tiempos tan difíciles serían para obras sociales. “Comenzamos creando un espacio en Instagram y haciendo 80 baklavas tradicionales diariamente, y después innovamos con nuevos sabores como los baklavas de pistacho, nutella y dátiles. Sin darnos cuenta fue creciendo, tanto así que en nuestra primera semana logramos vender más de tres mil baklavas! Nuestro último producto es el helado de baklava, una realización en conjunto con una amiga y esperamos seguir innovando y creando nuevos productos”.
Para ellas la parte más importante del negocio ocurre después de las ventas. “Es cuando podemos sentir la verdadera satisfacción de lo que hacemos. Hasta ahora hemos podido ayudar a más de ciento treinta familias, incluyendo a aquellas personas que nos colaboran en nuestro día a día. También supimos de la necesidad y escasez de alimentos en Usiacurí, especialmente por la falta de trabajo, por lo que gran parte de nuestras donaciones han sido destinadas a esa población”.
Gracias a sus papás han podido ayudar y desarrollar este proyecto “y esperamos que sigamos creciendo y a la vez compartiendo un poquito de nuestras tradiciones a través del baklava”.
Paulette tiene 25 años y estudió Negocios en Babson College, en EE.UU.
Emprendió un nuevo proyecto: Vetta Home, donde crea y comercializa junto con diferentes profesionales, líneas de diseño de interior en mármol y otras piedras naturales.
Catalina con 20 años estudia Hotelería en Miami.
Ambas fueron formadas orgullosamente en el Colegio Marymount, donde cosecharon grandes amigas que hoy son sus principales clientas.
@catalinayicu
@pauletteyidic
@vettahome
@baklavapapa