texto y fotos Claudia Cuello
Cuando decidí ir a París lo primero que estudié fue la mejor época para viajar, no sólo por los costos, sino también por el clima. Era la primera vez que tomaba diez días de vacaciones para estar sólo en una ciudad e imagínense, nada más y nada menos que la «Ciudad Luz». Lo mejor fue ir acompañada de dos grandes amigas, Moni y Jane, viajeras incansables que me acompañaron en esta linda travesía. Como buena periodista pregunté, indagué, casi que hice una encuesta para tomar la mejor decisión sin riesgos a equivocarme y todos los entrevistados coincidieron que septiembre era la mejor época por la luz y el clima. Por supuesto también Google me dio su pronóstico y me recomendó septiembre como el mejor mes para conocer París. Así que empecé a organizar mi inversión, porque pienso que viajar es saber invertir el dinero. Desde marzo empecé a buscar opciones de rutas, pero les confieso, a pesar de los contratiempos, el servicio que ha desmejorado, soy fiel a Avianca. Pueden encontrar vía Panamá por Copa, por Bogotá en Avianca hasta Madrid u otras paradas y de ahí tomar un vuelo interno por las innumerables aerolíneas que viajan por Europa, y también hay otras rutas directas desde Bogotá y con paradas por Estados Unidos. De todas maneras en este proceso una amiga me enseñó un secreto que les voy a compartir: los mejores días para comprar hoteles y tiquetes son los 30 o 31 de cada mes. La razón? Ellos deben cumplir metas y rebajan sus precios para lograrlas.
Busqué en las diferentes alternativas por internet; claro, antes ya sabía cuáles eran las zonas más cheveres para alojarse en París. Así que me di a la tarea de investigar, navegar, buscar por aquí y por allá, hasta que por fin encontré un precio ajustado a mi presupuesto. Un hotel pequeño, bien situado y excelente precio cerca al Arco del Triunfo.
Viajé en Avianca (sin huelga) Barranquilla/Bogotá/ Madrid. Y les doy mi segunda recomendación. Tengan en cuenta los tiempos de llegada para tomar la conexión hacia París u otra ciudad. Creí que 3 horas eran perfectas, pero no fue así. En Bogotá tuve un retraso de casi hora y media por mal tiempo y cuando llegué a Madrid, con ese aeropuerto tan gigante, me tocó correr y correr, preguntar como loca… Cuando llegué a Air France casi que jadeando y faltando cinco minutos para el cierre de vuelo, rogué para que me dejaran pasar. Fue un momento difícil, por eso les digo, mínimo cuatro horas y media de diferencia entre un vuelo y otro.
Ahora sí París, La ciudad Luz
Qué les puedo decir de París? todo lo maravilloso, emocionante, espectacular que se escriba sobre esta ciudad no es exageración. Hasta el sol radiante que pica, la brisa fría que te cala los huesos, las interminables caminatas por sus calles repletas de gente, esa luz que brilla y resplandece, la hacen definitivamente la mejor y más bella ciudad del mundo.
Es increíble cómo los ojos se pierden en la hermosura del Sena y de la arquitectura de avenidas, monumentos y edificaciones. Si miras de un lado, la historia; si miras al otro, lo moderno te sorprende: por cualquier esquina se respira cultura, arte y se sienten los aromas de esa cocina exquisita, que solo los franceses son capaces de ofrecer a sus comensales.
La tercera recomendación. Si quieres tener un conocimiento general de la ciudad puedes comprar tiquetes por dos días de recorrido en el bus de dos pisos, que salen más baratos, donde te ofrecen varias rutas con audio-guía en varios idiomas, y tu las tomas de acuerdo a tus planes del día, sin límites. Las cuatro rutas están conectadas, por lo que podrás cambiar fácilmente de una a otra para descubrir lo mejor de París. El billete es válido para las TODAS las rutas. El valor no pasa de 40 euros.
Yo hice este paseo y les sugiero llevar paraguas por si les cae alguna pertinaz lluvia.
Gran Tour de París
El recorrido es de dos horas. Los autobuses salen cada 10-30 minutos de cada parada y pasan por la Madeleine, el Teatro de la Ópera, el Museo del Louvre, la Catedral de Notre Dame, el barrio de Saint-Germain des Prés, el Museo de Orsay, la Plaza de la Concordia, la Avenida de los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo, Trocadero, la Torre Eiffel y el complejo de Los Inválidos.
Bastille-Bercy
La ruta entera lleva 60 minutos. Los autobuses salen cada 30 minutos de cada parada. Recorre la Catedral de Notre Dame (bajada obligatoria en la casa de Dios), Saint-Paul, La Bastilla, la Gare de Lyon (Estación de ferrocarril de Lyon), la Gare d’Austerlitz (Estación de Austerlitz) y el Parque de Bercy.
Montmartre - Grands Boulevards
La ruta demora 60 minutos. Los autobuses salen cada 15-20 minutos de cada parada. Lo más destacado del famoso barrio de los artistas es la Basílica del Sagrado Corazón (Basilique du Sacré-Coeur), la Gare du Nord (Estación de ferrocarril del Norte), la Gare de l’Est (Estación del Este) y los Grands Boulevards (Grandes Bulevares), Moulin Rouge y la Plaza de los Artistas.
Montparnasse - Saint-Germain
La ruta entera es de 60 minutos. Los autobuses salen cada 15-20 minutos de cada parada. Lo más destacado son los Jardines de Luxemburgo, el Observatoire (Observatorio), las catacumbas, el complejo de Los Inválidos y Saint-Germain des Prés.
Luego de este recorrido un poco turístico ya uno escoge lo que le interesa descubrir de acuerdo a gustos. Me parece edificante visitar el Louvre, La Basílica del Sagrado Corazón en Montmartre, los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo y comer por ahí, en uno de los restaurantes de la afamada avenida, caminar por Montmartre y sentarse en uno de sus cafés . Por supuesto pidan los escargots (caracoles); o pato en sus múltiples recetas. De verdad fuera de serie. Por supuesto una tarde en la Torre Eiffel y luego tomar un café por sus alrededores.
Uno no se cansa de ver París de día, París al atardecer, París de noche. Vale la pena el paseo en barco por el Sena a las 7 de la noche, y escojan con comida; pero si el presupuesto no alcanza, no se preocupen, también ofrecen paquetes desde 30 euros por persona.
Mi cuarta recomendación para adelgazar y ahorrar: desayunen muy bien, pero muy bien, y si pueden hagan unos sanduchitos con la infinidad de deliciosos y maravillosos quesos, patés y panes, que puedan guardar en su cartera o morral; tomen botellas de agua del hotel, dos si les parece, porque afuera cada botella cuesta 3 euros. Entre caminada y caminada hacen una parada pequeña en uno de los innumerables parques y se comen el fiambre para tomar fuerzas y seguir caminando. Y luego coman como a las 6 de la tarde o siete con un buen vino francés. Y sigan caminando hasta el cansancio. Contrario a las noticias que recibimos, París me pareció una ciudad segura.
Lo que más nos gusta: compras
Este tema es de acuerdo a los bolsillos de cada uno, pero creo que París, la capital de la moda, ofrece una variedad y sólo hay que buscar dónde hay oportunidades. Siempre encontrarás muy buenos descuentos de zapatos y ropa europea.
Yo caminé varias calles: Rue de Rivolí, fuí a las Galerías Lafayette, Rue Royale (donde hay muchas grandes marcas), algunos pulgueros del Barrio Latino. La mejor manera de descubrir es caminar y caminar.
Comer rico en París
que me recomendaron y otros que casualmente llamaron mi atención; y de verdad, excelentes! Pero les digo, en cualquier esquina, en cualquier rincón de París te ofrecen una variedad de platos que uno puede escoger con la tranquilidad de que vas a saborear exquisiteces. Hasta los crêpes de la calle son muy buenos y solo cuestan de 5 a 10 euros, depende de lo que elijas. No puedo olvidar la sopa de cebolla, Dios, qué delicia! Me las tomé todas y los escargots en todas sus preparaciones también los saboreé. Pero el plato más, más, fue el pato a la naranja, o con cranberries; o el de salsa de trufas. No dejen de probar el pollo al vino; el entrecot acompañado de papitas fritas, o filet mignon, el foie gras de canard con un pan recién horneado y humeante con mermelada de higos, un guiso de ternera, espárragos salteados en naranja, al final del almuerzo una amplia gama de deliciosos quesos, como el camembert, brie, roquefort, boursin y el vieux boulogne. Lo único que aseguro, así, sin más palabras: en París se come delicioso.
Y bueno, después de este pequeño recuento sólo les quiero decir que quiero volver. París me dejó la nostalgia de unos días maravillosos, soñadores, pero las vacaciones se acaban y el trabajo espera. Y aquí estoy en mi Barranquilla del alma, la que quiero, cuido y valoro.

















