Con la expansión de la tecnología, las telecomunicaciones y redes sociales, se ha creado un ‘boom’ en todos los temas, noticias, avances, acontecimientos mundiales, todo está de moda y nada queda oculto, el cuidado está en saber qué se lee y cuál es la fuente, si hay seguridad, veracidad, investigación y ciencia en lo que se trasmite o no. Las consecuencias de este crecimiento en comunicación es que muchos creemos saber de todo y lo que no se encuentra en el cyber espacio no existe, quizás l verdad revelada para algunos, pero el cuestionamiento para otros. En ese ‘boom’ de temas, la alimentación no se queda atrás; al contrario, es un punto álgido, ya que el ser humano va ligado a la alimentación desde el inicio de los tiempos; todo gira en torno a ello, es un tema que se dice, se exagera, se crean mitos, creencias y hasta leyendas en lo popular y en lo profundo; es un tema muy estudiado, en el que la ciencia invierte en investigación.
Entrando en el ‘boom’ de los alimentos ‘light’ se puede decir que la industria de alimentos procesados es un negocio y como tal debe ser lucrativo.
Lo que sucede es que hoy en día, pese a la regulación y las leyes, existe en algunos casos publicidad engañosa o que cumple con un mínimo de lo que se promociona en medios masivos como televisión, radio, prensa y revistas. Así mismo ocurre en redes sociales, que no son fuentes confiables.
Estamos en el ‘boom’ de los alimentos ‘light’ en todo el planeta, que van desde batidos milagrosos, barrasenergéticas hasta jugos y bebidas que prometen el exterminio de enfermedades y crean una atmósfera de alimentos saludables para el consumidor que parecen ser la panacea del siglo. Sumado a ello, los nombres que utilizan en las etiquetas son llamativos, casi que poderosos o mágicos. Sin nombrar productos o marcas, podrían llamar a una gelatina que solo contiene azúcar, colorantes y saborizantes artificiales, gelatina con ‘nutrimax’ un nombre que puede crear en la mente del consumidor una idea errónea del poder de la gelatina, y todo por marketing.
El interés es vender, no la salud o la buena nutrición del cliente; sin embargo, las estadísticas mundiales nos muestran que el índice de obesidad y enfermedades crónicas no trasmisibles van en aumento, algo opuesto a lo que se quiere mostrar en las etiquetas.
Muchas personas consumen estos productos con la firme convicción de que van a generar un efecto benéfico por sí solos en su organismo, sin crear conciencia de que los malos hábitos alimentarios, como consumir frituras, comidas rápidas, gaseosas, productos de pastelería, embutidos en exceso, y la vida sedentaria, son los causantes de su mal estado nutricional y de salud.
Un ejemplo clásico es ir a un centro comercial pedir una hamburguesa con todas las salsas, doble queso y tocineta, con papas fritas, combo agrandado y gaseosa ‘light’; las calorías que consumen van entre 600 y 1200 en un solo plato. El hecho de no consumir gaseosa o bebida carbonada normal sino ‘light’ no disminuye el aporte que acaba de consumir, solo resta 80 calorías, que es insignificante al lado del alto consumo calórico o energético por comidas rápidas.
Entonces no son los productos ‘light’ sino los acompañantes y el falso concepto de creer tener buenos hábitos alimentarios al elegir un producto ‘light’.
En resumen, si no cambia sus hábitos con la firme convicción que no hay pócimas y productos milagro, luego de recibir asesoría del experto profesional nutricionista dietista, ningún producto ‘light’ o milagroso va a ejercer efecto para mantenerlo en buen estado de salud y nutrición.
Actualmente muchos etiquetados de alimentos contienen lo mínimo; por ejemplo, se lee ‘adicionado con vitaminas y minerales’: al revisar la adición sí la contiene, pero en el valor mínimo; una publicidad engañosa es la bebida de té, que promociona los beneficios de éste conocidos y reconocidos por la población oriental. El té es una bebida milenaria y tiene muchos efectos benéficos en el organismo luego de su consumo frecuente y por largos períodos en cantidades suficientes, pero el problema de publicidad es que exageran los beneficios porque en realidad el contenido del te comercial es mínimo, quizás el 1% o 2%, en algunos un poco más; lo demás son saborizantes, azúcares, aditivos, que en consumo excesivo son perjudiciales para la salud.
Otro tipo de publicidad en alimentos es informar en el etiquetado que el producto es ‘light’, es decir bajo en calorías pero se hace la aclaración en letra pequeña que es bajo en calorías respecto al anterior que la fábrica sacaba al mercado. Un ejemplo sería con la mayonesa: la tradicional tiene 45 calorías por cucharadita y la mayonesa ‘light’ tiene 35. La diferencia son 10 calorías por cucharadita, que sería un valor insignificante y que en realidad no tendría un efecto tan beneficioso ya que 10 calorías más o menos no generan impacto positivo o negativo en un plan nutricional.
Los productos industrializados son una alternativa cuando no contamos con productos naturales, los aditivos utilizados son permitidos y tolerados por el organismo, pero en exceso no son saludables; consumirlos a diario podría aumentar los riesgos cardiovasculares, digestivos, alérgicos, riesgos de enfermedades degenerativas, envejecimiento y en algunas ocasiones algunos tipos de cáncer, aunque esto continúa en estudio.
Lo más saludable es consumir alimentos frescos, frutas enteras, semillas, verduras frescas, granos, plátanos y tubérculos, productos como cereales integrales, alimentos ricos en proteínas de origen animal en forma moderada y de origen vegetal; fibra, productos agrícolas no procesados, aumentar el consumo de agua, realizar ejercicio moderado 150 minutos semanales de acuerdo a la OMS; generar un ambiente espiritual y emocional saludable, recordando que la salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social.
Samira Navarro
Nutricionista dietista
Fundación Hogar Madre Marcelina
Saminavarro86@gmail.com