la ciudad de los negocios
por Loor Naissir
Después de más de una década de no pisar Estados Unidos viajé a Atlanta, Georgia, a visitar a mi hijo, el médico Samir Ballestas, quien está haciendo un año de investigación en la Universidad de Emory. Fui en los días en que se despedía el invierno riguroso que azotaba en esos lares y les cuento que me dio muy duro el frío. Salía bien abrigada, y a pesar de ello sentía que el aire helado entraba a mis huesos sin pedir permiso. Encontré una ciudad hermosa, con muchos rascacielos, uno más lindo que otro. Y unas pequeñas ciudades a su alrededor con mansiones en su mayoría habitadas por industriales y actores de cine, separadas por espacios llenos del verdor de la naturaleza. El aire parecía más puro, y la paz y tranquilidad se percibía entre casa y casa. Los árboles altísimos parecían tocar el cielo; me obligaban a levantar mis ojos para ver las nubes; unos días podía apreciar el sol, pero con ese frío que se negaba a darle la bienvenida a la primavera. Los rascacielos, a lo lejos parecían uno cerca del otro, no los podía contar; la llovizna que caía nos obligaba a caminar apresuradamente mirando hacia abajo para resguardarnos en el carro. 

El empresario Antonio Vargas, quien amablemente nos hizo el tour por el centro, nos mostró el Bank of America Plaza, que es uno de los edificios más alto de Atlanta. Tiene un obelisco en forma de aguja en su cúspide, imitando la forma de todo el rascacielo. La mayor parte de esta aguja está cubierta en oro de 23 quilates. La pirámide de vigas abiertas de acero bajo el obelisco resplandece con un brillo anaranjado por la noche. Los residentes de Atlanta lo conocen como el ‘edificio lápiz’, por su parecido a un lápiz. Otros edificios que me llamaron la atención fueron las Torres Monarcas, icónicas, conocidas como el rey y la reina. Se llaman así porque sus coronas blancas se asemejan a las cabezas de las piezas de ajedrez. El ‘Downtown’ es el corazón financierode Atlanta; allí están además las atracciones, las tiendas de marcas, los restaurantes y los teatros. Es la zona más turística de la ciudad.


Su gastronomía es variada y exquisita debido a la gran cantidad de restaurantes internacionales, donde se puede disfrutar de los diferentes sabores de todas las cocinas del mundo, desde una típica comida tailandesa hasta exquisiteces de la cocina francesa, española, árabe, mexicana… En fin, sepuede encontrar lo mejor de la cocina de cualquier cultura; además de la comida rápida, que esmuy apetecida, sobre todo por los turistas jóvenes. Las pequeñas ciudades ubicadas a su alrededor tienen todo: desde centros médicos y comerciales, hasta zonas de comida, parques e iglesias. Las distancias son largas; sin embargo los trancones no se sienten porque las amplias avenidas cuentan con muchos semáforos.
Atlanta es la ciudad de negocios y el centro de transporte. Es la sede mundial de la Coca Cola, de la aerolínea Delta y de CNN. El Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson, situado a once kilómetros al sur del centro de Atlanta, es el más transitado del mundo y el único que cubre los servicios de la ciudad. Quedé maravillada por su arquitectura: sus edificios y sus mansiones. Le ‘llueven’ los negocios y en los centros comerciales se consigue de todo, desde prendas deportivas hasta para lucir en un matrimonio elegante. En los últimos años esta ciudad industrial y comercial se ha vuelto atractiva para directores de cine que la ven como escenario para rodar sus películas.
