El “Complejo de Caín”
Colaboración de Roque Herrera Michel
“Nunca es tarde para tener una niñez feliz”
En este nuevo período del país en que se pretende acabar, de una vez y para siempre, el conflicto fratricida que nos desangra, que bien sería que este desarme y esa búsqueda de la paz comience desde los hogares de los colombianos.
Aunque la mayoría de las interacciones entre hermanos y hermanas suelen ser fraternas a nivel mundial, existen familias en la que se rompieron desde la infancia las relaciones a raíz de peleas y conflictos irreconciliables entre los hermanos.
Estas rivalidades y confrontaciones no superadas pueden perdurar toda una vida sin que ninguna de las partes dé su brazo a torcer. Es más, muchos de esos celos y fricciones nunca perdonados conservan su fuerza en la adultez o aún después de que sus protagonistas hayan envejecido o fallecido, y hasta trascienden a otras generaciones repercutiendo inconscientemente en relaciones familiares entre sus parejas, hijos y amigos.
Pero llega un momento en la vida familiar en que alguien tiene que ceder y tomar la iniciativa de la reconciliación. En que se debe pasar la página y superar el orgullo y los resentimientos provocados por añejos conflictos surgidos en la convivencia con los hermanos cuando eran niños e inmaduros. Hay que recuperar el tiempo perdido pues todavía esperan bellas y hermosas experiencias con esos seres “sangre de nuestra sangre” que nos acompañan desde épocas remotas.

CAUSAS DEL “COMPLEJO DE CAÍN”
El libro de los libros (la Biblia) en el Génesis relata que en el principio de los tiempos Adán y Eva tuvieron muchos hijos e hijas. Su hijo mayor Caín cierta vez se enojó y por envidia mató “con una quijada de burro” a su hermano menor Abel. A raíz de esto Caín se fue de su casa . Históricamente ése fue el primer conflicto entre hermanos de que recuerde la humanidad … pero no el último.
Las desavenencias o resentimientos entre hermanos pueden tener varias causas, entre las que están:
a- Celos nacidos a raíz de la fantasía de “el hermano favorito” muchas veces debido al descuido de los padres en la crianza y trato de sus hijos al mostrar cierta preferencia por uno de ellos ya sea por cuestiones de sexo, temperamento afín, circunstancias de nacimiento, enfermedades sufridas, etc.
b- Conflictos irresueltos debido al orden de nacimiento. Hermanos mayores que nunca perdonan ser “desplazados” en la preferencia de sus padres producido por el nacimiento de un hermano menor.
c- Temperamentos irreconciliables o características de personalidad de difícil convivencia. En ocasiones esto conlleva a mutuas agresiones verbales y físicas entre hermanos, las cuales pueden desembocar en odios de por vida y violentos enfrentamientos.
d- Culpas y acusaciones (a veces inconscientes) surgidas por hechos que sucedieron en la infancia: enfermedad o muerte de alguno de los hermanos o uno de los padres, accidentes u otros hechos impactantes en la vida familiar, etc.
e- Problemas con el dinero, distribución de herencias y posesiones materiales.
Es de agregar que este fenómeno de la rivalidad fraterna se ha complejizado aún más en nuestro mundo moderno cuando uno de los dos miembros de la pareja, o los dos, han tenido hijos en anteriores relaciones trayéndolos a la nueva unión. Es cuando el núcleo familiar se puede convertir en “los míos, los tuyos y los nuestros”. Muchas de estas familias, bautizadas como “reconstituidas”, logran armonizar maravillosamente. Pero en otros casos se suelen presentar serios problemas en la sincera aceptación del hermanastro, competencia por atraer la atención de su padre o madre, dificultades para reunirse con su padre de la familia original, celos si el padre o la madre con la que convive muestra algún acercamiento cariñoso con el o la hijastro(a), problemas para compartir espacios comunes con su nuevo “hermano”, enojos si se le responsabiliza al hermanastro mayor de cuidar al menor, etc.
RECOMENDACIONES PARA SUPERAR LAS RIVALIDADES Y CONFLICTOS ENTRE HERMANOS
Como hemos visto, es obvio que innumerables recuerdos, sentimientos bellos y formas constructivas de reaccionar ante la vida tienen sus raíces allá en la convivencia fraterna. Pero también que un sinnúmero de resentimientos, rencillas, rivalidades y heridas imperdonables se originaron en esa etapa y aún siguen vivos en muchas personas. En especial para estas últimas, se sugieren las siguientes recomendaciones conciliatorias que le ayudarán a superar estos dolorosos conflictos fratricidas:
- Reconocer conscientemente que muchos de los antagonismos fraternos nacieron en una etapa en que ninguno de los hermanos tuvo la culpa ya que surgieron por circunstancias externas (errores involuntarios en la crianza de los padres, aspectos económicos desfavorables, etc.). Igual es necesario ubicarse en el presente: el pasado ya pasó y no es necesario mantener eternamente vivas tales divergencias.
- Mas que factores que los diferencian y desunen, intente recordar aspectos y vivencias positivas (olores, sitios, detalles visuales, sonidos, paisajes, juegos, etc.) que juntos vivieron en la infancia/adolescencia y que sólo con ellos comparten en su memoria: anécdotas y recuerdos alegres y hermosos vividos en las navidades,
- cumpleaños, viajes, épocas de estudios, trances difíciles de los cuales salieron airosos, etc.
- Aproveche cualquier oportunidad actual como pretexto para ayudar o tener un detalle o motivo de acercamiento positivo con su hermano y que pueden cicatrizar viejas heridas: cumpleaños, nacimiento de hijos, reuniones, ascensos o logros laborales, navidades, situaciones difíciles, crisis de salud o enfermedades del hermano, padres o familiares y hasta fallecimientos son pretextos indicados para iniciar un acercamiento.
- Tome la iniciativa usted de acercarse. Proponga concertar una reunión con su hermano a fin de aclarar sentimientos y su actual propósito de paz y de subsanar añejas querellas. Puede recurrir como intermediario a otro hermano o amigo cercano con el que ambos se llevan bien. Se recomienda que tal reunión inicial no sea en su casa , ni en la de los padres u otros hermanos, sino en un terreno neutral.
- Como última estrategia sugerida, si el desagravio fue grande, recurra con toda su voluntad y humildad al perdón y a desalojar de su mente emociones destructivas que, igual que toxinas, vienen carcomiendo su estado de ánimo y amargando su vida.
En resumen, nunca es tarde para tener una niñez feliz. En estos casos resulta importante para la salud física y mental y el futuro de toda la familia el que en que una de las partes se decida a perdonar y a superar definitivamente ese conflicto familiar heredado del pasado.
roquehmichel@hotmail.com