Creció entre banquetes y festines porque en su familia, descendientes de árabes, todo gira alrededor de la mesa.
Por eso para Gabriela Abuchaibe Farah la comida representa la unión familiar y el alma llena.
Desde pequeña gozaba con su mamá, Evelyn Farah, la preparación de los alimentos; y ese fascinante ambiente la motivó a convertir la cocina en su pasión del día a día.
“El momento más especial era lamer la espátula, cosa que hoy en día disfrutan mis sobrinos cuando cocinamos para la familia”.

Fue regañada muchas veces en el colegio Marymount por vender sus productos y de hecho muchas veces se los confiscaron, pero “como siempre fui ‘rebelde’ llegaba a la casa y preparaba nuevos pedidos para el día siguiente”.
Apenas se graduó Gabriela se fue a Perú a estudiar gastronomía en Le Cordon Bleu, donde descubrió que realmente amaba la cocina y que podía hacer su vida alrededor de ella. Al regresar a Barranquilla ¡vaya sorpresa!, lo único que le pedían o por lo que la recordaban era por sus brownies y galletas que vendía en el colegio.

“Por lo que decidí con una amiga comenzar a vender alfajores y chocolate ‘chip cookies’ en la Universidad del Norte. Un día una compañera de mi amiga me pidió unos ‘cupcakes’ personalizados, cosa que jamás había hecho. Acepté el reto y desde entonces comenzaron a llover los pedidos de pastelería: tortas, galletas, ‘cake pops’, etc. Todo personalizado.
Gabriela decide esta vez estudiar pastelería en Gato Dumas en Barranquilla. Manejaba pedidos mientras me preparaba en esta especialidad. Y así nació La Grabrielle.
Ocho años después viajó al País Vasco para hacer un máster en Innovación y Gestión de Restaurantes.

“Eso fue en el 2020. Me dieron ganas de quedarme en España y llegó la pandemia del Covid-19, lo que me lleva a analizar mi vida y a re-organizar todo lo que tenía planeado para mi futuro. ¿Quedarme o regresar a estar con mi familia y seguir con mi negocio? La pregunta estuvo en mi mente durante los tres meses de confinamiento. Después recibí la noticia de que mi padre, Gabriel, más conocido como Lito, fallece, en ese momento la gran duda que tenía desaparece por completo”.

Gabriela regresó a Colombia para estar con su familia apenas terminó sus estudios en España.
La Gabrielle renace, La Gabrielle se transforma y se renueva, desde su imagen hasta sus postres, manteniendo la calidad y los mejores insumos para volver a endulzar los corazones de los barranquilleros y ¿porqué no? de los colombianos.
La Gabrielle es una pastelería donde los ingredientes y sabores hablan por sí solos sin necesidad de perder la elegancia y el detalle al momento de armar un plato.

Así que este emprendimiento nace en honor a esas tradiciones familiares de los Abuchaibe y de los Farah que conforman lo que hoy en día es la esencia de La Gabrielle (Amor y Familia). “Queremos llevar este sentimiento a cada uno de los hogares donde lleguemos con nuestros postres”.
@lagabriellepasteleria