por Fabiola Oñoro
“Lo que se hereda no se hurta”, dice el refrán que se puede aplicar al reconocido diseñador de moda de los años 80 y 90 Orlando Zapata Roncallo, quien afirma que su primogénito Orlando Luis es su “fotocopia; aunque ostente el título de abogado sacó de mí la pasión por este mundo glamuroso; él se inclinó por la línea masculina”.
De su matrimonio con Mercy Caballero Restrepo, su compañera de vida y de mil batallas, Orlando Zapata tuvo además de Orlando Luis a Andrés Felipe y a Karilyn.
Los tres heredaron de su papá el espíritu emprendedor y creativo para la invención de proyectos que han cristalizado y han sido exitosos, tal cual como cuando Orlando creó y posicionó ‘Ellas y Ellos’, y ‘Ellas Calzado’, almacenes que estuvieron ubicados en la calle 72.
Sin embargo, Orlando, papá, anota que “Orlandito desde niño pintó para lo que quería ser. Cuando teníamos el almacén en la calle 72 nos pidió que le diéramos un pequeño espacio para vender camisetas y pantalonetas, propuesta que aceptamos para que fuera formando los valores de responsabilidad y compromiso. Pienso que fue creciendo con esos patrones y hoy, a sus 35 años, es un exitoso empresario de ropa masculina”.
Le preguntamos a Orlando Luis por qué su papá dice que él es su fotocopia, sonríe y responde: “comencé a comercializar ropa desde mi adolescencia y fui creciendo con el deseo de crear una cadena de almacenes de prendas para hombres”.
Y para lograrlo, dice que ha venido trabajando. “Empecé a cristalizar ese deseo, guiado por las buenas orientaciones de mi papá, quien siempre me decía que para tener éxito había que hacer las cosas bien si no que no las hiciera y que para ser empresario debía crear mi marca y posicionarla. Así nació OZ (las iniciales de su nombre y apellido), en homenaje a todo el conocimiento que he recibido de él, pues considero que la experiencia no se improvisa”.
A la mente de Orlandito, como lo llaman sus más cercanos familiares, continúan aflorando recuerdos de su niñez y comienza a hablar de las travesuras que siempre terminaban en llamados de atención y castigos.
“Mi papá tenía una forma muy particular de castigarme, me llevaba al almacén en vez de sacar la correa o darme chancletazos. Como al principio no me gustaba, me hacía el dormido para sacarle el cuerpo, pero escuchaba cómo atendía con ese gusto a sus clientas, las asesoraba con lujo de detalles y ellas se iban contentas porque confiaban mucho en él. Todo eso se quedó grabado en mi mente y son enseñanzas que ahora yo pongo en práctica”.
Este año Orlando Luis se une a la celebración del Día de Padre. Su pequeña hija Sophia, de cinco años, es su razón de ser, tanto que para asegurar su futuro desde ya, le creó su marca en los almacenes que llevan su nombre y que comercializan prendas y accesorios para niñas.
“Ella es la imagen, le gusta la moda y muestra facilidad en la combinación de prendas, así que el apellido Zapata estará por mucho tiempo en el vestir glamuroso de esta ciudad, si Dios nos los permite”, concluye Orlando Luis.
fotos archivo particular