raíces y alas para una familia sana
“Un abuelo empieza a ser joven a la edad de sesenta años”: Pablo Picasso.
“Los mejores padres ascienden a abuelos”: decir popular.
“Los abuelos son un brazo que se alarga para continuar allí donde no llegan los padres”: expresión popular.
Por: Roque Herrera Michel
Psicólogo
Los abuelos con el paso del tiempo han ido adquiriendo cada vez mayor protagonismo en la estructura familiar.
Antes decían que los padres de nuestros padres eran una mezcla misteriosa de las arrugas y las canas con la gracia, la experiencia y las blancas energías que transmiten. Pero en parte esto ha sido revaluado en el presente siglo ante la proliferación de tantos abuelos jóvenes (de 40 a 50 años) y con las ayudas cosméticas que disimulan la aparición de arrugas y canas.
De estos héroes de carne y hueso se ha dicho que “son como niños pequeños y antiguos”, que son “mayores por fuera, pero jóvenes por dentro”, que ellos “no tienen reloj, ni planes, y siempre tienen mucho tiempo para sus nietos”.
Los “abue” son figuras importantes que a menudo son vistas como fuentes de sabiduría, experiencia y cariño incondicional. Sus historias, consejos y tradiciones enriquecen la vida de los nietos y fortalecen los lazos familiares. Son también guardianes de la memoria familiar y transmiten valores y costumbres de generación en generación.
Algunos abuelos son conocidos por sus frases o dichos populares que a menudo reflejan su sabiduría o su humor. Las historias que cuentan los abuelos suelen ser fuente de entretenimiento y aprendizaje, llenas de anécdotas y enseñanzas de vida.
En los países de cultura cristiana se ha elegido el 26 de julio para celebrar el “Día de los abuelos”, por ser el día en el que la liturgia conmemora a Santa Ana y San Joaquín, los padres de la Virgen María y por tanto abuelos de Jesús.
LOS ABUELOS SON INDISPENSABLES
Siempre resulta oportuno reconocer la contribución de los abuelos a las familias y a la sociedad. Sin embargo, en muchas ocasiones los beneficios de tenerlos cerca pueden no ser valorados, pasando desapercibidos.
Según arrojan algunas investigaciones, los niños que crecen cercanos a sus abuelos, son más felices. Según esos estudios, crecer cerca de los abuelos es muy beneficioso para los niños y jóvenes al ser transmisores de valores, de seguridad y estabilidad emocional.
A su vez los “abuelitos” siempre expresan la satisfacción y felicidad por su noble rol familiar afirmando que los nietos les ayudan a sentirse útiles, felices, más jóvenes y apoyados socialmente.
La investigadora española Cristina Noriega García (2013) en su libro ‘Relaciones abuelos-nietos, una aproximación al rol de abuelo’ resalta el valor de ellos en especial en los siguientes frentes:
- Son una fuente de amor incondicional: Ellos suelen tener una capacidad especial para amar y consentir a sus nietos, creando un vínculo afectivo único. En su mayoría aportan felicidad, calidez y amor sincero e incondicional a la familia que tocan.
- Son transmisores de sabiduría, experiencia y valores: Resulta proverbial la sabiduría y la paciencia que transmiten los abuelos. Los años saben lo que los días desconocen. Los abuelos son fuente de conocimiento acumulado a lo largo de sus vidas, ofreciendo perspectivas valiosas sobre diferentes situaciones.
Ellos y ellas suelen enseñar a través de historias o juegos valores claves como el respeto, la empatía, la voluntad, la austeridad, la humildad, la prudencia, la dignidad, el ser correctos y buenas personas, el valor de la palabra, el compromiso, la igualdad, la gratitud, el sentido del humor, así como los valores religiosos. - Son reservorios de historias y tradiciones familiares. Ellos conservan y refieren recuerdos sobre la biografía y el árbol genealógico familiar. Difunden las tradiciones y la herencia familiar. Refieren sucesos reales sobre el pasado familiar, muchos de ellos desconocidos para sus nietos. Los abuelos juegan un papel crucial en la preservación de la cultura y las tradiciones familiares, transmitiendo conocimientos y costumbres a las generaciones más jóvenes.
- Cuidadores y educadores de nietos. Ellos pasaron por la escuela de ser padres y con base en los aciertos y errores en la crianza de sus hijos, han acumulado muchos aprendizajes que les permite saber lo que está bien y lo que está mal en esta materia.
- Comparten juegos con sus nietos desarrollando su creatividad. Los abuelos suelen ser cómplices de sus nietos en emocionantes juegos y travesuras, creando recuerdos inolvidables. Entre los planes lúdico-recreativos que suelen vivir la dupla abuelo-nieto están:
· Ver álbumes con las fotos familiares. Esto fortalece las raíces del nieto con su pasado.
· Hacer juntos una receta casera y deliciosa, lo cual revive tradiciones familiares y culturales.
· Dar un paseo por la playa, un parque o por sitios turísticos.
· Jugar juegos de mesa (dominó, damas, ludo, etc.).
· Ver juntos una película que enseñe mensajes y valores.
· Construir o hacer cosas sencillas con las manos.
· Leer cuentos ejercitando la imaginación de los niños. - Apoyo emocional y conciliador para salvaguardar la estabilidad y la unión familiar. Los abuelitos “están ahí” siempre disponibles en las emergencias dando apoyo solidario, tranquilidad, sabiduría y estabilidad en momentos de dificultad con tal de que no se disuelva el núcleo matrimonial y familiar de sus hijos.
Ellos suelen arbitrar y mediar en situaciones familiares conflictivas entre parejas o entre padres e hijos. También ofrecen estabilidad emocional que los niños y jóvenes necesitan en situaciones de crisis. Particularmente es notable el rol de los abuelos cuando trabajan ambos progenitores, en los casos de nietos criados en familias monoparentales o ante la ausencia duradera de uno de los padres (viajes por trabajo, divorcios, crisis económicas, separaciones, etc.). - Abuelos que le “meten el hombro a las crisis familiares”. La «solidaridad intergeneracional» de los abuelos es uno de los factores que aseguran el sostenimiento de muchas familias en medio de la complicada coyuntura económica por la que pasan muchos hogares y para «evitar un estallido social».
Es una realidad que numerosas familias en el mundo han tenido que apoyarse en sus abuelos no sólo anímica y emocionalmente, sino también en lo económico para poder subsistir.
A pesar de los pocos ingresos de los mayores y de sus pensiones pequeñas, tantas veces insuficientes, gracias a los abuelos muchas familias pueden llegar a fin de mes, pagar arriendo y servicios, o permitirse que los jóvenes puedan estudiar.
Es más, hay muchos abuelos que han vuelto a acoger a sus hijos y sus familias, ofreciéndoles apoyo, techo y mesa. Y esto lo hacen renunciando a pequeños caprichos, aportando sus ahorros de toda una vida de trabajo, o quitándose el pan de la boca si es necesario.
Un abuelo nunca se va a negar a ayudar en lo que haga falta.
Cada vez es más frecuente ver abuelos al cuidado de sus nietos, muchas veces más tiempo del que les dedican los padres a sus hijos. De manera voluntaria y con agrado se les ve llevando y esperando a sus nietos a la salida de las guarderías o los colegios.
LOS ERRORES QUE
NO DEBEN COMETER
Los abuelos han sobrevivido los enormes cambios en la sociedad, en la tecnología, en la comunicación, en las relaciones personales, en los valores, etc.
A los abuelos que mejor les va son a aquellos que son capaces de adaptarse y encontrar su lugar en este nuevo mundo en el que, según mencionan los investigadores Nussbaum y Bettini (1994) “no hay una línea clara entre sus obligaciones y sus derechos dentro de la familia actual”.
A continuación: lo que no deben hacer los abuelos a fin de encajar en el núcleo familiar estándar del siglo XXI:
- No interferir en las relaciones de pareja de sus hijos y nietos. Una regla de oro es abstenerse de opinar en asuntos que son de competencia exclusiva de sus hijos con su pareja y los nietos. A muchos abuelos se les critica por “meterse donde no deberían” incluso descalificar o desacreditar a alguno de los progenitores delante de los niños.
- Evitar cantaletear diciendo frases tan temibles como: “En mis tiempos éramos mejores…”, “Lo de ahora es un desorden, antes esto no pasaba”. Un “Superabuelo” tiene que estar atento a transmitir su cultura adaptada a los cambios vigentes, pero con los valores de siempre.
- No deben sustituir a los padres. La relación de los nietos con los abuelos no debe ser como la de los padres con sus hijos, porque ellos no son responsables directos de su educación. Es bienvenido el apoyo en la crianza y educación a los nietos, pero sin interferir en las normas y pautas expresadas por los padres. Alguien decía que los abuelos son “un brazo que se alarga para continuar allí donde no llegan los padres”.
- No convertirse en el “malcriador oficial” de sus nietos. Una de las críticas que le hacen a algunos abuelos es “que pueden ser más permisivos y menos exigentes con sus nietos que lo que fueron con sus hijos”.
- No padecer el llamado «síndrome del abuelo o la abuela esclava» (que se da más entre las mujeres que entre los hombres) en aquellos casos en que se hacen cargo de cada vez más y más tareas de los padres: llevar y recoger a los niños del colegio, constantemente cuidarlos cuando los padres salen a divertirse, hacer la comida o realizar otras actividades domésticas, etc. Este “Síndrome” se resuelve con una auténtica comunicación de parte del abuelo en la que exprese con sincera asertividad un “no puedo”, hacer saber oportunamente cómo se siente y cómo lo afecta esta sobrecarga y cuando empiezan a surgir problemas físicos y psicológicos derivados del agotamiento.
EPÍLOGO
Es necesario hacer un llamamiento a los padres para que racionalicen sus horarios a fin de respetar la vida de los abuelos y puedan ellos desarrollar la vida personal y social que les corresponde acorde con su etapa de vida.
Hay que tener en cuenta el estado de salud de los abuelos, ya que muchos de ellos padecen dolencias e incluso limitaciones y se da la curiosa paradoja de que, siendo potenciales receptores de cuidados, a su vez se dedican al cuidado de sus nietos.
Los padres jóvenes deben tomar consciencia de que los abuelos no se atreven a decir que no pueden complacerles, por miedo a dejar de sentirse útiles o perder el cariño de los nietos; por tanto, deben estar atentos a las necesidades de sus mayores y, a la vez, es fundamental ser agradecidos y valorarles el beneficio de su entrañable tiempo.
roquehmichel@hotmail.com