La fuerza del arte
La diseñadora de modas Noelia González Coronell heredó la belleza de la mujer india: ojos grandes y expresivos, cabello largo y bien cuidado, piel canela y una figura curvilínea estilizada.
No puede negar que su bisabuela le dejó esos atributos. También el espíritu emprendedor de una extranjera que se vino a Barranquilla en busca de mejores horizontes; y aquí se quedó y echó raíces y aquí le cambiaron su apellido por González.
Noelia conoce poco de su historia pero sí de la valentía de haber venido de un país tan lejano, con un idioma y una cultura diferentes. Y desenvolverse como proveedora de lo que necesitaran los buques que llegaban al puerto de Barranquilla.
Noelia reconoce con orgullo que también heredó de su abuela materna, Margarita Ospino, el gusto por la moda. “Una mujer trabajadora, que siempre veía pegada a una máquina de cocer y con bellos figurines que mostraba a sus asiduas clientas, los cuales pasaban primero por mis manos”.
Noelia logró su sueño de formarse en diseño de modas en NABA (Nuova Accademia di belle Arti, Milano) y joyería orgánica en Central Saint Martins en Londres.
Al regresar a Barranquilla creó su propia marca: Noah. “Un homenaje a la delicadeza, suavidad y firmeza de la mujer, expresado en la fuerza del sentimiento femenino”.
Sus productos son sofisticados, eclécticos, de tendencia y accesibles para todas las mujeres.
Su perseverancia y su fuerza creativa son el resultado de la gran influencia que recibió de las mujeres de su familia, decididas, valerosas y capaces de medírsele a cualquier situación; como su bisabuela de la India, enigmática e irreverente para su época y la abuela barranquillera que fue capaz de sacar adelante a su familia gracias a la moda.
El gusto, la creatividad y el sentido estético vienen también de esas mujeres que influyeron en su vida. “Mi bisabuela materna fue criada en un ambiente con personas de origen europeo y eso realmente se reflejó en los colores que utilizaba: ‘nude’ y los pastel. Cuando fui a Europa me di cuenta de cómo se combinan los colores en esa cultura y de la influencia estética que tuvieron las mujeres de mi familia en lo que hago hoy”.
Su formación en Milán y Londres se refleja en la conceptualización de sus colecciones y en la atención y cuidado por cada detalle; sus piezas cuentan historias como los materiales que utiliza: plata, ópalos, circones y cristales de Swarovski, que son los que priman en casi todas. Pero cada colección tiene nuevos elementos para hacerla exclusiva.
Primero incursionó con carteras de cuero. De un tiempo para acá entró en aretes, pulseras, collares y anillos, trabajados a mano y basados en un concepto creativo claro.
La última aparición de su colección fue a comienzos de junio en Panamá, después de haber sido elegida en un riguroso proceso de selección para un evento que reunió a importantes expositores de Latinoamérica en dicho país.
Ella se ha enfocado en hacer una marca con ética; lo cual se refleja en la creación de sus piezas desde una perspectiva integral que tiene en cuenta cada etapa de producción. “Cuido mucho los proveedores que tengo; es decir, que haya un proceso de comercio justo detrás de lo que me ofrecen”.
Además, con su equipo se preocupa por hacer posible el desarrollo personal de sus colaboradores.
Una joven creativa, humana y con un valor agregado: nació para ser artista y entre mujeres aguerridas, luchadoras y con un paso hacia adelante.
fotos Jairo Guzmán