“La felicidad es una decisión de todos los días”
por Fausto Pérez Villarreal
A los 21 años, edad en la que por lo general empiezan a materializarse los sueños de las promisorias figuras del fútbol, se truncaron las ilusiones de Nayib Narváez de brillar en las canchas del mundo.
Una serie de lesiones en las piernas le dieron punto final a la carrera de ese talentoso volante creativo, barranquillero, que despuntó como número 10 del Atlético Chacarita Juniors, equipo de la zona noroeste del Gran Buenos Aires que tiene el rótulo de ser uno de los más antiguos de Sudamérica.
Los comentaristas se desbordaban en elogios sobre su accionar. Sin embargo, una pubaglia, lesión crónica que consiste en dolores en la región inguino-púbica que suele presentarse por el exceso de trabajo mal descansado, y la petición de su padre, de que regresara a Barranquilla ante el temor de que lo fueran a secuestrar lejos de su país, precipitaron su salida del equipo porteño, donde estaba en calidad de ‘pensionado’ gracias a su indiscutida calidad y al apoyo de Carlos Pereira, alto directivo del cuadro rojinegro.
“En Chacarita estuve durante dos años y gocé de todos los beneficios. Mi lesión coincidió con una enfermedad degenerativa de mi abuela. Por contactos de mi padre, un abogado que quiso siempre que me dedicara a la política, jugué fugazmente en Uniautónoma, donde me lesioné. Luego tuve figuraciones efímeras en Real Cartagena y Unión Magdalena. En verdad, yo vine lesionado de Argentina, pero no lo divulgué porque quería jugar, anhelaba triunfar. Entonces, acá las cosas se complicaron porque tuve otras lesiones más serias, como las seguidas roturas de las dos rodillas, que me obligaron a retirarme del fútbol de manera definitiva”. Nayib confiesa que llegó a pensar que la vida no tenía sentido y que él estaba sobrando en el mundo. La depresión lo consumió por completo, pues a temprana edad debía renunciar a su gran pasión, al sueño de algún día toparse en una cancha con Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, sus máximos ídolos.
“Por fortuna reapareció en mi camino un empresario amigo, Nicolás Costa, quien me hizo aterrizar. Él veía en mis manos un potencial, y yo veía en las rodillas una dificultad. Entonces medité seriamente: si nos pasamos viendo las cosas que no tenemos, nuestra vida va a girar en torno a eso”. A partir de esa reflexión empezó a cambiar la vida de Nayib. Mientras se recuperaba de las lesiones, Nicolás Costa lo estimuló a que se capacitara como empresario digital. Ahí tenía un potencial que debía sacarle el máximo provecho. Y así lo hizo.
En estado convaleciente empezó a dictar conferencias de emprendimiento. Comprendió, entonces, cuán equivocado estaba cuando pensaba que el fútbol era el único camino para alcanzar la felicidad. “En la medida en que me fui capacitando le fui encontrando sentido a la vida y supe que la felicidad es una decisión de todos los días. Y en el mundo empresarial encontré un propósito más grande que el fútbol”.
Hoy en día, Nayib es un próspero empresario que logró el éxito con sus conferencias motivacionales a nivel nacional, que superan la cifra de mil, y es autor del bello libro ‘Amor es el propósito’, el cual sacó a la luz el año pasado, y goza de ventas millonarias y crítica favorable.
Es un libro que enseña cómo poder encontrar el amor en todas las áreas de la vida, un amor que subyace de Dios. Sobre la obra, la escritora Laura Busche señala: “La vida espiritual es el secreto mejor guardado de quienes, como Nayib, construyen una carrera con propósito. Este crack del emprendimiento y de la vida no se guarda nada en ‘Amor es el propósito’.
Nunca pierdan la oportunidad de enriquecerse con una historia de éxito que también muestra fracasos, de fuerza que también revela debilidades; un relato de ascensos que no esconde las caídas”.
“En todo este proceso debo ponderar el aporte de personas que han sido esenciales en mi crecimiento: William Ortega, mi líder; Carlos Fraija y Rafael Ortiz”, reconoce Nayib, quien asegura que en septiembre de este año publicará su segundo libro, y cierra con esta frase contundente: “Si quieres tener una vida de un verdadero éxito, el amor es la clave para todo”.
Llegó a sus manos
David Luna, Ministro de Tecnología de la Información y las comunicaciones
El delantero Radamel Falcao
Gusi, cantante y compositor
En su rol de conferencista