El ‘Ángel’ del Buen Pastor
Colaboración de Katia Díaz
La labor de la barranquillera Claudia Quintero Reales será reconocida en la versión 33 del Premio Cafam a la Mujer por el Atlántico. Ella es la presidenta y directora creativa de la Fundación Esperanza, que trabaja por la comunidad privada de la libertad del Centro de Rehabilitación El Buen Pastor de esta ciudad.
Desde el 2018, la diseñadora de modas y administradora de empresas encontró en las internas de este centro, la fuerza productiva de su empresa que diseña accesorios religiosos. Más allá de eso encontró una gran motivación para su vida, en la que le ha dado alas a más de un centenar de mujeres que esperan una segunda oportunidad.
“Este es un reconocimiento al trabajo que hemos realizado desde hace varios años, con el propósito de aportar a construir país con una educación inclusiva y de transformación social, vista desde la resocialización y resignificación de las mujeres privadas de la libertad. Reconocimientos como éste nos brinda posibilidades de visibilizar el trabajo que se realiza en este centro, fortalecer el proyecto y tener la oportunidad de replicarlo en toda la región Caribe”.
Claudia está vinculada a la docencia hace 20 años. Trabaja en la Universidad Autónoma del Caribe y la EDA.
Con la Fundación Esperanza, un pequeño equipo de colaboradores, su familia, y el apoyo de la dirección del penal, emprendió su tarea al interior del centro. Montó el taller Esperanza, donde las ha capacitado en artes y oficios, fortalece sus competencias laborales y remunera bajo el proyecto de resocialización más importante de esta institución. Es así como las internas realizan talleres culturales y de producción de accesorios, manillas, artículos religiosos, línea de hogar, marroquinería y hasta maquilas para diseñadores de moda.
Con las alas de Esperanza, las internas recorren con los productos que elaboran ferias de moda como Colombiamoda en Medellín, Farex en Cartagena, Nuestra Herencia en Miami; se movieron por el BID, el Museo del Carnaval de Barranquilla, en partidos de Selección Colombia y hasta elaboraron un vestido para la Reina del Carnaval, en acciones que hacen parte de su vinculación en temas de ciudad para visibilizar su transformación ante la sociedad.
EL TALLER ESPERANZA
De un momento a otro, comenzaron a salir rosarios, escapularios, mosquetones, denarios, pulseras y collares católicos del Centro de rehabilitación El Buen Pastor. Lo que comenzó con once internas tomó forma con un taller con máquinas, materiales, muchos canutillos, hilos y mostacillas, entre otros elementos. Hoy son más de un centenar de mujeres que han pasado por Esperanza y cerca del 90 por ciento de la población involucrada en el proceso que ha representado una transformación en sus vidas.
“Siempre de la mano de la doctora Ofelia Díaz, directora del Centro de rehabilitación, se inició el proceso que lleva más de dos años. Comenzamos a descubrir habilidades y destrezas, también sus necesidades y motivaciones. Las articulamos y fomentamos la automotivación. Tener un espacio dentro de la institución fue importante y con ello, cada quien encontró su rol, se incentivó el espíritu de liderazgo y se dejaron atrás los errores por los que ellas están ahí”, cuenta Claudia.
Las internas reciben capacitaciones, se les asignan tareas de acuerdo a sus competencias manuales con las que perfeccionan lo que sabían hacer y otras comenzaron a aprender de un universo nuevo.
Fotos archivo particular de Claudia Quintero