por Lupita
Qué risa me da recordar que, además de hacer entrevistas, desgrabarlas y escribirlas, me tocaba buscar ‘socialitos’, como se llamaban las notas de cumpleaños y de otros eventos que salían en el periódico.
Teníamos que hacer unos 20 para llenar el espacio. Mi compañera me daba un listado de señoras «de la sociedad» y ella tenía otra.
Esas llamaderas no me agradaban porque generalmente ellas no estaban y tenía que volver a hacerlas y así hasta que las encontraba. Había una a la que bautizamos ‘la efectiva’ porque nos daba de a cinco notas, y salíamos de eso, que me parecía lo más insulso del periódico pero lo que más leía la gente. Quién entiende al lector? Cuando nos daban las 5 de la tarde y no teníamos suficientes ‘socialitos’, entre las dos los inventábamos con nuestras amigas. En ese entonces vivía con una familia que no estaba pasando por un buen momento económico. Los padres se habían separado y la mamá sobrevivía con su salario y lo que pagábamos mi hermana y yo.
Sin consultarle puse en el periódico que ella había dado un juego en su residencia para corresponder atenciones. A las 9 de la mañana la pobre señora recibió en su oficina a uno de sus acreedores, molesto porque ella hacía reuniones y no tenía plata para pagarle. Ese día me sentí muy mal con ella.
Días después puse que mi gran amiga se había ido a Cartagena a pasar unos días de descanso. Y efectivamente, ella se había ido a Cartagena, pero le había dicho a su jefe que no iba a trabajar porque se sentía enferma. Como dice el refrán “Más fácil cae un mentiroso que un cojo”. El lunes, su jefe la recibió con el periódico en la mano. La última y ni una más. Aprendí la lección. Escribí que mi prima se había ido a Londres y ese mismo día le tocó llevar a su hijo de urgencias al pediatra y éste sorprendido le dijo: Tú no te habías ido a Londres?
Ella se imaginó enseguida que había sido yo y respondió: “No pude viajar, doctor”. Esto demuestra que a los barranquilleros les encanta ver lo que hacen los demás. Los socialitos se acabaron… no supimos porqué, pero quedaron las fotos, que gustan más y sirven de punto de referencia para saber a quién invitaron y a quién no, para ver las modas y la decoración de los eventos.