¡La Fiesta del Músculo y
de la Inteligencia Humana!
Por Roque Herrera Michel
Psicólogo
“No te puedes poner ningún límite. No hay nada imposible”: Usein Bolt, atleta jamaiquino.
“Corre cuando puedas, camina si tienes que hacerlo,
arrástrate si es necesario, pero nunca te rindas”: Dean Karnazes, corredor estadounidense.
Ya está por iniciar la edición XXIII de los Juegos Olímpicos en París 2024, la cual será la máxima fiesta en el concierto mundial del poder del músculo y la inteligencia humana.
Las Olimpiadas son las justas más importantes del deporte a nivel orbital. Desde sus primeras versiones en la antigua Grecia hasta la cercana edición parisina de este julio y agosto de 2024, esta magna y colorida competición deportiva se ha convertido en el máximo símbolo de la disciplina y del esfuerzo físico y mental de los seres humanos y, a la vez, representa una feliz cita para la unión fraterna entre los pueblos.
La historia de las Olimpiadas nace en 776 AC en Olimpia, Grecia, donde se realizaron los primeros Juegos. Once siglos después, el emperador romano Teodosio I los suspendió por considerarlos un espectáculo pagano. Los Juegos Olímpicos de la era moderna fueron concebidos por el barón Pierre de Coubertin y se gestaron en 1894 en la Universidad de la Sorbona en París. Desde entonces se han llevado a cabo 22 ediciones correspondiendo la de París a la número 23.
Es así como los deportistas de las diferentes disciplinas se preparan durante años para participar en esta magna cita orbital. Son cada vez mayores las exigencias a las que se someten para clasificar a estas justas que se celebran cada 4 años en diversos países del mundo. Los últimos Juegos Olímpicos se realizaron en Tokio en plena época de Pandemia
LOS JUEGOS OLÍMPICOS Y LA SALUD MENTAL DE LOS DEPORTISTAS
Cada vez el mundo se concientiza más del poder del juego para fortalecer el autoestima y la personalidad, sanar heridas emocionales, mantener la salud corporal, direccionar metas dentro del proyecto de vida, hacernos luchar por sueños y metas, robustecer la disciplina y la fuerza de voluntad, alejarnos de todo tipo de adicciones y falsos apegos, entre otros beneficios para los deportistas.
Los atletas de alto rendimiento que intentan, ya sea de manera individual o en equipo, alcanzar una medalla dorada para su país ponen en práctica y potencializan diversas habilidades mentales tales como la capacidad de concentración, motivación, fuerza de voluntad, perseverancia, resiliencia, autoconfianza, trabajo bajo presión, etc.
En un estudio de los investigadores Han, Kim y colaboradores, publicado en el Journal of Sports Science, ellos propusieron describir los rasgos psicológicos que prioritariamente se desarrollan en los deportistas provenientes de diferentes disciplinas, divididos en cuatro modalidades: resistencia (ciclismo, maratón), combate (taekwondo, judo, boxeo, lucha), logro individual (gimnasia, natación, levantamiento de pesas, lanzamientos, tiro al blanco) y trabajo en equipo (fútbol, rugby, béisbol).
No obstante, algunos deportistas que participan en unas Olimpiadas se ven sometidos a una gran presión y autoexigencia lo cual pone en juego su salud mental. En las últimas Olimpiadas de Tokio 2020 la super atleta estadounidense Simone Biles se retiró de la competencia afectada en su estabilidad emocional. “Siento el peso del mundo sobre mis hombros”, confesó. Otros deportistas en su larga preparación sufren síntomas de depresión y ansiedad.
Prepararse para unas Olimpiadas además de convertirse en una exigencia, se constituye en casi una obsesión y en una enorme fuente de estrés en la mente de los grandes atletas. Esto lo confesaron los considerados mejores velocistas de la historia: en el género masculino el jamaiquino Usein Bolt y en la categoría femenina la estadounidense Florence Griffith Joyner.
Sin embargo, mirándolo desde el lado positivo está demostrado que detrás de la obtención de una presea dorada hay sorprendentes historias que son ejemplo de superación y crecimiento personal en especial para la niñez y juventud en formación en todo el mundo.
Para millones de espectadores en todo el planeta, estas competiciones olímpicas, además de contribuir significativamente a la paz mundial, favorecen el equilibrio mental y emocional de los seres humanos en momentos tan críticos como los actuales. Esto aparte de los beneficios que aporta a la economía y la imagen del país organizador.
ENSEÑANZAS QUE NOS DEJA EL ATLETISMO… EL REY DE LOS DEPORTES
Con el correr de los siglos el atletismo en sus múltiples modalidades ha sido considerado como el deporte olímpico por excelencia entre todas las diversas disciplinas existentes.
Aunque han sido varias las actividades deportivas a las que se les ha calificado como “el rey de los deportes” (entre ellos el fútbol o soccer, aunque Albert Einstein dijo que era el beisbol), existe el consenso generalizado de que este calificativo se lo ha ganado el Atletismo pues el ser humano lo realiza instintiva y naturalmente. El atletismo, además de ser el deporte más antiguo, forma parte del movimiento natural del hombre (correr, saltar, lanzar etc.) y se caracteriza por su simplicidad y los pocos medios e implementos que se necesitan para practicarlo.
Es por eso por lo que dos de los momentos cumbre en todas las ediciones de los Juegos Olímpicos son, por un lado, la de la carrera de los 100 metros planos (ejercicio de velocidad) y, por el otro, la llamada “prueba reina” de las Olimpiadas como lo es la Maratón Olímpica de 42,2 kilómetros la cual se lleva a cabo el último día de la Justa (ejercicio de Resistencia).
Precisamente la vida se parece mucho a este par de carreras: en algunos momentos se precisa de velocidad… y en otros de resistencia. Estas competencias olímpicas nos demuestran que los seres humanos debemos aprender a diferenciar que en algunos momentos del día a día se debe actuar con velocidad para alcanzar oportunamente un logro importante y, en los proyectos cruciales de mediano y largo plazo, debemos proceder paso a paso para lo cual se requiere de alta resistencia.
El correr 100 metros planos en el mínimo de tiempo (menos de 10 segundos) se equipara en la vida real a la concentración y precisión que mentalmente debemos tener para lograr una meta personal o laboral en un tiempo oportuno. Un paso o una zancada en falso en la ejecución de esa tarea importante puede dar al traste con alcanzar esa meta tan importante que nos habíamos trazado y dejar secuelas psicológicas durante años. En estos momentos se requiere mantener la calma y dominar la ansiedad para lograr alcanzar la meta propuesta.
Por su parte la ‘prueba reina’ de la Maratón Olímpica es una durísima competencia que nos enseña que las cosas más importantes en la vida se consiguen poco a poco, con paciencia, con esfuerzo continuo y sostenido, con perseverancia y constancia. Son muy pocas las personas que logran terminar una maratón … solo lo logran aquellos que persisten en su propósito de correr durante más de 4 horas sin desistir ni “tirar la toalla”… resistiéndose y sobreponiéndose al cansancio y a los obstáculos.
Como conclusión podríamos decir que los seres humanos aprendemos de estos Juegos Olímpicos que con trabajo, preparación, sacrificio y esfuerzo todo es posible. Y al final descubrir que en la vida de un olimpiquista, después de tanta lucha por alcanzar una medalla, lo más reconfortante es reencontrarse con su familia y su gente esperándolo alborozada como si fuera el campeón del mundo… aunque quizá no haya triunfado en la competencia.