celebran su quinto aniversario
por Fausto Pérez Villarreal
Grupo: pluralidad de seres o cosas que forman un conjunto, material o mentalmente considerado. Esa es la primera acepción del vocablo grupo que nos proporciona el Diccionario de la Real Academia Española.
Traemos a colación esa palabra porque, en verdad, no se puede concebir la vida humana sin comunicación y, por ende, sin comunidad. El ser humano es gregario por naturaleza; interactúa en un contexto común que le otorga identidad y sentido de pertenencia.
Nos reunimos para hablar de todo: de lo profano y de lo divino; en la esquina, en cualquier sardinel, en el pasillo de cualquier edificación; en la sala, el patio o la terraza de una casa o en un recinto exclusivo; se emplean términos coloquiales, vulgares o se le rinde culto a la palabra en su más pura expresión.
No importa que nos pongamos o no de acuerdo. Frente a la colectividad, el individualismo jamás prosperará.
Un viernes de 2014, hace aproximadamente cinco años, cuatro amigos llegaron a la esquina de la calle 82 con carrera 53, exactamente a la Olímpica, con nomenclatura 82-77. Fueron directo a las mesas cercanas a la plaza de comidas; se sentaron e improvisaron una conversación que se inició pasadas las 4 de la tarde y se prolongó hasta las 8 de la noche.
Los inesperados visitantes fueron los periodistas Raúl Correa De Andreis, Mike Fajardo Escobar, Tomás Segundo Corro y el abogado Carlos Peña Torres. El tema que trataron, la mayor parte del tiempo, fue el fútbol, en especial, el Junior.
El lunes, los mismos personajes volvieron a reunirse, en el mismo lugar. Siguieron haciéndolo interrumpidamente martes, miércoles, jueves y viernes. A la semana siguiente no solo conquistaron sino que colonizaron el espacio; se sumaron dos individuos más y con el correr del tiempo, incluidos los cuatro originales, el grupo ha llegado a tener hasta 25 integrantes.
Se denominan Grupo ‘Tertulia Olímpica de la 82’. No tienen junta directiva, ni estatutos, ni hacen rifas ni nada por el estilo. Comen picaditas y nada de alcohol. Solo los viernes se toman una copa de vino.
“Desarrollamos conversaciones abiertas, sin programar ningún tema específico; puede ser de deporte, de economía o cualquier otra cosa. Todo es producto de una conversación espontánea”, señala el abogado Juan Pabón Arrieta.
Cada fin de año los amigos se integran, en un restaurante, o en la casa de alguno del grupo.
“No somos misóginos ni nada por el estilo, pero este es un grupo de puros hombres”, enfatiza Raúl Correa. “Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros”, recalca Carlos Peña. “Aquí se abordan temas de manera espontánea”, añade Tomás Corro. “El irrespeto no tiene cabida en este grupo”, sentencia Mike Fajardo.
Conforman el grupo actual, entre otros, Jorge González, Juan Pabón, Arnold Tobío, Jean Pierre Serna, Edmond Sleman, Jack Colina, Raúl Sourdís, Enrique Chapman y, por supuesto, los fundadores Raúl Correa, Carlos Peña, Mike Fajardo y Tomás Segundo Corro.
“Para no despertar bajas pasiones –dice Raúl Correa- está prohibido rotundamente hablar de política y religión”.
“Las anécdotas e historias constituyen el plato fuerte de nuestras conversaciones”, esboza Jean Pierre Serna, quien antes de retirarse, con su inseparable amigo Arnold Tobío, pregona que “Dejamos nuestro prestigio intacto… Por favor, manténgalo siquiera durante cinco minutos”.
La reunión termina, pero en el ambiente queda la certeza de que un pequeño grupo, de cualquier tipo de ciudadanos pensantes y comprometidos, puede cambiar el mundo, tal como lo afirmó la antropóloga y poeta estadounidense Margaret Mead.