y cómo las quiere solucionar
Mariaté llegó a los 40 y empezó a preocuparse por su piel y por la flacidez en sus brazos y piernas. Pensaba que su belleza y su musculatura no iban a envejecer; creía que iban a ser firmes como siempre las había visto y sentido.
Pero un día descubrió que los polvos que se untaba en el rostro se le corrían; cuando saludaba levantando los brazos notaba que los músculos bailaban al son de los movimientos; y se miró al espejo y empezó a tener pensamientos negativos sobre su belleza, la que un día conquistó el amor de su amado esposo.
Qué me está pasando? Se preguntó a sí misma. Y se contestó: me están cayendo los años. Se fue a la peluquería para tapar las escasas canas que habían aparecido con un tinte del mismo tono de su cabello, pero acompañado de unos ‘rayitos’ para iluminar su larga cabellera. Estirando su salario compró un par de cremas que sirven ‘para retardar el envejecimiento’ y ahora se la pasa leyendo revistas para hacer los menjurjes caseros que le parecen atractivos y que puede hacer con los productos que ella compra en su canasta familiar (rodajas de pepino o té helado en los párpados, mascarilla de huevo…).
También sacó algo de dinero para matricularse en un gimnasio con el fin de fortalecer sus músculos. Su esposo está feliz porque ella empezó a preocuparse por su salud física. Él practica fútbol todos los sábados en el parque cercano a su casa. Y también la entusiasmó para caminar todas las noches. Los parques están dotados de todo para hacer su estancia agradable. Mariaté cambió su dieta alimenticia: disminuyó los azúcares; de vez en cuando ‘peca’ con un postrecito, algo pequeño para no dejar la boca aguada.
Le dijo adiós a las gaseosas… Agua o jugos naturales se sirve todos los días en su mesa. Lo mismo para sus tres hijos. La cosa es en serio! Ella ahora habla de alimentos saludables. Te animas a hacer lo mismo?
