consuelo en la pandemia
Así como los mares han tomado su verdadero color y la naturaleza ha vuelto a verdecer en esta pandemia, las almas de los cristianos se han volcado a la espiritualidad.
Son muchos los mensajes que circulan por las redes sociales invitando al rezo del rosario. Así como a escuchar la misa en vivo por Facebook.
También proliferan las imágenes de la Virgen invitando a que sean reenviadas a los amigos. Una diseñadora de accesorios puso en su página web e Instagram la venta de collares con medallas de la Virgen.
Las imágenes van y vienen. La Virgen María es la misma aquí y en cualquier lugar del mundo.
Los católicos la veneran dependiendo del lugar donde estén y de sus apariciones, según sus historias.
En Colombia veneramos a nuestra patrona la Virgen de Chiquinquirá; en Venezuela tienen a Nuestra Señora de Coromoto; en México, a la Virgen de Guadalupe, la morenita, como le dice el pueblo; en Portugal adoran a la Virgen de Fátima; en Francia a la Virgen de Lourdes; en Bolivia a Nuestra Señora de Copacabana; en Perú a Nuestra Señora de la Merced; en España, a la Virgen del Pilar; en Guatemala a Santa María del Rosario. Hay muchas más imágenes de María, quien intercede ante Dios por sus hijos en la tierra, que somos todos los que la veneramos.
LA OLA CARIBE publicó en marzo de 2018, varias de sus apariciones milagrosas.
En esta pandemia, tiempo de reflexión, vale la pena recordarlas.
Estas fueron: En Fátima, Portugal, la Virgen le habló a tres pastores llamados Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto, quienes afirmaron haberla visto en la Cova da Iría, entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917.
Nuestra Señora de Kibeho es el nombre con el que se conocen las apariciones marianas experimentadas por varias adolescentes en la década de 1980 en Kibeho, al suroeste de Ruanda. Entre sus mensajes a las alumnas de una escuela incluía la visión apocalíptica de una Ruanda hundida en la violencia y el odio, lo cual hay quienes creen que posiblemente presagiaba el genocidio ruandés ocurrido en el año 1994.
En Akita, Japón, la Virgen se apareció en 1973 a la religiosa Sor Agnes Sasagawa. La visita de Nuestra Señora fue con mensajes relacionados con la importancia de Jesús Eucarístico, el rol de María como corredentora, abogada y mediadora, y la inminencia de difíciles épocas para la humanidad.
Un fiel católico está recordando en las redes sociales lo que sucedió en Hiroshima el 6 de agosto de 1945, cuando estaba a punto de terminar la Segunda Guerra Mundial.
Una bomba de uranio llamada ‘Little Boy’ fue lanzada por el mítico avión Enola Gay sobre Hiroshima (Japón) y causó más de ciento cuarenta mil muertes, además de destruir la ciudad.
En medio de la tragedia, aproximadamente a un kilómetro del impacto de la bomba, una pequeña comunidad de misioneros jesuitas alemanes que servían al pueblo japonés y vivía cerca de la iglesia sobrevivió milagrosamente. La iglesia se destruyó y la casa de ellos se salvó. Uno de ellos contó en el Congreso Eucarístico en Filadelfia, EE.UU, en 1976, (31 años más tarde) que los ocho miembros seguían con vida y los científicos fueron incapaces de explicar porqué sobrevivieron.
Pero encontraron que había una sola cosa distinta en ellos: que rezaban a diario el Rosario. La madre de Jesús en persona le enseñó a Santo Domingo de Guzmán a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe. Domingo de Guzmán era un santo sacerdote español que fue al sur de Francia para convertir a los que se habían apartado de la Iglesia.
El reputado Marianista René Laurentin, sacerdote e historiador de las apariciones de la Virgen en Lourdes y en otros lugares, falleció hace unos días en Londres. Él visitó todos los sitios en los que real o supuestamente ha habido fenómenos marianos.
Hace algunos años afirmó que cree que la multitud de apariciones son una llamada urgente a un mundo abocado a la autodestrucción.
Murió poco antes de cumplir los 100 años. Fue cronista de la sección de religión para el prestigioso diario francés Le Figaro y perito conciliar en el Concilio Vaticano II en temas marianos.
La ‘Guardiana de la Fe’ se venera en Cuenca, Ecuador. En 1988 Patricia Talbot ‘Pachi’ quería ser una mujer exitosa. Soñaba con destacarse como modelo, viajar, y luego casarse y formar una familia.
A los dieciséis años, cuando cursaba cuarto de bachillerato, ya formaba parte de un grupo de modelos que quería dar a conocer en el exterior la moda de su país. Era católica pero no le interesaba lo espiritual.
Una vez la invitaron a ver un video sobre las apariciones de Nuestra Señora en Medjugorje, un pueblo de la parte suroccidental de Bosnia y Herzegovina, cerca de la frontera con Croacia. Y no fue, aduciendo que no tenía tiempo.
En esa localidad
la Virgen ha hecho sus apariciones bajo la advocación de ‘Reina de la Paz’.
Carmencita, la mamá de Pachi, se preocupaba porque notaba en ella signos de vanidad y porque los continuos viajes resultaban muy costosos. Nunca pensó que la Virgen se le aparecería y que le cambiaría su vida para siempre. El 15 de junio de 1989, Pachi, guiada por la Virgen encuentra su jardín a 3.500 metros de altura, en el sector de El Cajas, a 28 kilómetros de Cuenca.
Las apariciones empezaron el 28 de agosto de 1988 y continuaron hasta el 3 de marzo de 1990. Fueron cien, de las cuales unas veinticuatro ocurrieron en su habitación, cuatro en México y dieciocho en capillas de Quito, Guayaquil y Paute.
Las restantes fueron en El Cajas, un lugar montañoso de los Andes ecuatorianos. Desde entonces llegan allí peregrinaciones de fieles de varias ciudades del Ecuador y de otros países.