por Loor Naissir
Una mañana de diciembre de 1988 el maestro Adolfo Echeverría me sorprendió con una composición que me había hecho para sellar su gran amistad conmigo. Me sentí honrada. Era la primera vez que me halagaban con algo así. Llamé emocionada a mi esposo, el otorrinolaringólogo Antonio Ballestas, entonces mi novio, para contarle el tremendo regalo que me daba un maestro de la música.
Era un día soleado mezclado con la brisa típica decembrina. Le dije a Adolfo que lo esperaba en mi apartamento para que mi familia oyera la cumbia que me había compuesto con tanto cariño. Fue una noche soñada. A viva voz me cantó ‘Loor del mar’, una canción que no sonó ni tronó en Barranquilla, pero que se escuchó en el interior del país y en Argentina. Qué raro!!! En mi tierra nada, y allá sí. Hoy que se ha ido al cielo dejando sus canciones, solo tengo palabras de agradecimiento para ese gran hombre que vivía para la música. 86 años vividos con altibajos y al lado de su abnegada Anastasia Arrieta, quien supo acompañarlo en las buenas y en las malas. Falleció en el mes al que tanto le cantó y sabiendo que se oirán sus canciones como clásicos de nuestro folclor, de nuestro sentir popular Caribe. El compositor de ‘Amaneciendo’, ‘Las cuatro fiestas’, ‘La subienda del pescao’, ‘La tormenta’, ‘Inmaculada’, ‘Gloria Peña’ y de ‘Loor del Mar’ estaba muy enfermo y hospitalizado. Sus hijos Adolfito y Ana Sofía siguen sus pasos. La segunda está ligada a la revista LA OLA CARIBE. Cantó el año pasado en la Fiesta de Polleras que organiza la revista a beneficio de la Fundación Compañía de Amigas.
El maestro Echeverría vivía en una casa que le regaló el exgobernador José Antonio Segebre en el barrio Los Almendros de Soledad. Nació el 3 de septiembre de 1932 y creció en el barrio San Roque. Fue en 1961 cuando sacó a la luz pública sus composiciones y la grabación de su primer sencillo con ‘El Cuarteto del Mónaco’. Tocando con su orquesta en Emisora Atlántico conoció a Nury Borrás, la intérprete de su primer éxito, ‘Las Cuatro fiestas’ de Adolfo Echeverría, lanzado a mediados de la década de los 60 con el sello de Discos Fuentes. Fue ganador del Congo del Oro en 1977 a mejor orquesta del Carnaval de Barranquilla. Ahora su ‘quinta fiesta’ es en el cielo para que lo recuerden todos los 20 de diciembre, el día que se fue para siempre y dejó su historia musical.