Turismo por el río Magdalena
por Loor Naissir
Un recorrido por el río Magdalena, que nunca se pone viejo, como dice la canción.
La Mita, que creía que estaba estacionada en la Sociedad Portuaria, es hoy el transporte turístico para hacer el paseo más delicioso sobre las aguas del caudaloso río, que se ha convertido en el atractivo de chicos y grandes desde cuando fue inaugurado el Malecón del Río.
Qué sorpresa! Esta embarcación fue adquirida por los hermanos Luciano y Miguel Marú, quienes en primera instancia habían visionado paseos por el río hasta llegar a una pequeña finca de su propiedad con un gran atractivo: embalses donde tienen una gran variedad de peces que se reproducen en el río y una bellísima vegetación en la que se destaca la flor de loto que crece en la Amazonía.
Pero esta ruta jamás se hizo porque apareció el Malecón del Río y la inauguración del Puente Pumarejo.
Tomamos este paseo motivados por entrevistar a un par de actores de Hollywood que se encontraban de incógnito.
Fue maravilloso… tomé la hilera de sombra y el panorama se aprecia de ambos lados porque la Mita es una embarcacióndescubierta y con un segundo piso. No alcancé a encontrar puesto arriba.
Se encienden los motores cuando todos los pasajeros tienen puestos los chalecos salvavidas y están cómodamente sentados.
Minutos después empieza a aparecer el Parque Isla Salamanca y se ve la ciudad desde lejos llena de grandes edificios; entre otros, el Icon, de 42 pisos, en construcción.
El recorrido llega hasta el Puente Pumarejo, el cual pasamos por debajo. Qué majestuosa obra de ingeniería.
A la ida y al regreso pudimos apreciar el crecimiento y progreso económico de la Puerta de Oro de Colombia: grandes barcos cargando carbón y otros productos que salen de nuestro puerto. Barcos de Holanda, Francia, Canadá, Estados Unidos, y de otros países estaban esperando cargas para partir.
Se me hinchó el pecho de orgullo. Y me hizo recordar los cuentos de mi abuelo cuando se vino a Colombia, a bordo de un inmenso barco que partió de la Isla de Chipre y duró 45 días para llegar a Puerto Colombia. Se bajó al azar porque el capitán dijo en francés que el muelle de ese puerto era el segundo más largo del mundo; y eso lo motivó a encontrar una ciudad próspera.
Se me humedecieron los ojos al ver esas inmensas embarcaciones que llegan a nuestro puerto y no nos damos cuenta.
El regreso fue aún más hermoso. Dejamos atrás el puente bellamente iluminado y empezamos a divisar a Barranquilla llena de luces. No podía creer tanta belleza, mientras el cantante a bordo ponía a bailar a la gente con los temas tropicales de Joe Arroyo, merengue, salsa y vallenato.
Luciano se la pasó viendo a los turistas y nativos que se confundían de alegría.
El actor estadounidense no dejó de capturar con su celular la espesa vegetación. Alcanzamos a ver platanales y una que otra casita hecha con bolsas plásticas y los niños jugando en sus alrededores.
Una cosa es contar el paseo y otra es hacerlo. Es como el Carnaval, hay que disfrutarlo para sentir la experiencia.