Tres éxitos en un año
texto y fotos Claudia Cuello
Hace exactamente un año Javier Cuello irrumpió en el mundo musical con “Libertad”, una canción que publicó en las redes y en menos de media hora se volvió viral, no solo en Colombia, sino en muchos países de habla hispana.
La letra le llegó a muchos corazones como un llamado a una sola voz latinoamericana por la coyuntura que se vivía en Venezuela, debido a los enfrentamientos y a la división política entre el Gobierno de turno y opositores.
Fue un proyecto académico que se inició en los corredores de Berklee College of Music y que tomó un rumbo diferente cuando más de 40 estudiantes, entre Coros e instrumentos, se unieron, tocados por la letra y los ritmos latinos.
Y ahí fue el inicio profesional, porque la música siempre ha estado desde su cuna, cuando dormía abrazado a un micrófono, o cuando tocaba sus juguetes preferidos: un piano, una guitarra y un acordeón.
Javi, como le dicen los amigos, es de esos pelaos que nació para ser músico, compositor, director; ese es su campo y su carrera, a la que le dedicó estudios y largas trasnochadas en el Berklee College of Music en Boston.
Sus primeros encuentros con las notas musicales fueron con el piano, gracias a su abuela Margarita Villa de Gerlein, quien vio su potencial y lo llevó a tomar clases desde muy niño; hoy este instrumento es la base de sus composiciones.
Y en el colegio Parrish, fue el amigo de todos. Javi estuvo en fiestas, parrandas, serenatas, reuniones, acompañado de su acordeón, como el Viejo Alejo Durán; o de la guitarra.
Y ese encuentro con sus raíces guajiras fue una experiencia maravillosa y que nunca olvida. Sus padres, Javier Cuello y la ex reina del Carnaval Liliana Gerlein, al ver su talento lo llevaron, a los 12 años, al Festival Vallenato. Pasar todo el día escuchando a los grandes maestros como Los Zuleta, Diomedes, Iván Villazón, a los que comenzaban como Silvestre Dangond o Peter Manjarrez, sentir la música vallenata de cerca, le dio un aire que se siente hoy en sus ritmos.

Otro evento musical que lo impactó fue el tour de la Mangosta. Por primera vez tuvo la experiencia de un espectáculo en vivo, un concierto; una barranquillera, Shakira, en tarima dominando a su público con toda su energía musical fue para el excepcional.
Y ya más grande, cuando llevaron a sus hermanitos al show del Rey León, al que no quería ir porque le parecía infantil, lo dejó loco. La presencia de los ritmos musicales, los tambores, voces en vivo y el despliegue de una combinación de
flauta de madera, concertino, violines, chelos, clarinetes, trombón, batería, guitarra, percusiones y pianos lo emocionaron.
El Carnaval siempre ha estado ahí, y esos ritmos son también parte de la influencia alegre de la tambora, el alegre, la flauta de millo, el guache y el llamador.
Y le tocó el turno a esa fiesta que lleva en el alma con “Siéntete más barranquillero”, para el Carnaval 2018: prendió los carnavales con Valerie y su energía. Al lado de Mauricio Bernal, y con los cantantes Fausto Chatela, Twister El Rey y Martina la Peligrosa iniciaron el bembé.
De ahí lo llamaron en marzo para componer la canción de los Juegos Centroamericanos. Inspiración alrededor de voces cantando en los estadios, flauta e millo, tambora, maracas, guache, llamador, alegre, acordeón y la rumba barranquillera. La cantante Adriana Lucía y el dúo Dragón y Caballero fueron las voces y la coproducción con Camilo Rodríguez. Éxito total.
Javier Cuello Gerlein es de esta época, joven, urbano, de aires universales, le gusta Carlos Vives: se mantiene vigente, dice; Shakira, J Balvin, Sebastián Yatra, Monsieur Periné, Bomba Estereo, Caribe Funk y un grupo del Pacífico, Herencia de Timbiquí, ritmos que mueven hoy y que aunque no se escuchan en la radio o salen en televisión, marcan la pauta de los géneros alternativos.
Javi nació para la música; le gusta, la disfruta y es su profesión. Con dos títulos, uno de administrador de CESA, y de productor de Berklee College of Music, se radicó en Miami, donde trabajará en producción y composición de música. Muchos éxitos a este nuevo talento que empieza a surgir gracias a sus ganas, al respeto por la música, al afán por descubrir ritmos y con el acordeón al hombro.