La inolvidable reina del ajedrez
por Fausto Pérez Villarreal
Lejanas en el tiempo, pero vivas y palpitantes permanecen, en la mente de muchos, aquellas imágenes en las que la mirada ensoñadora de la jovencísima y grácil Isolina Majul se posaba en los ojos de su oponente, mientras movía una pieza en el tablero, y soltaba la lapidaria frase: “¡mate!”.
Eran los tiempos en que la carismática e inteligente representante del departamento del Atlántico brillaba en su máximo esplendor en el ajedrez. La región Caribe colombiana se engalanaba con sus logros.
Seguramente, no son pocas las personas de esta generación que desconocen el decoroso pasado de Isolina, nacida en Sincelejo, el 25 de noviembre de 1973, pero 25 días después establecida, para siempre, en el departamento del Atlántico, por determinación de sus progenitores, Jorge Majul y Aurora Martínez.

Con solo un lustro de edad, inició su trasegar en el ajedrez, en un torneo de carácter nacional efectuado en Bucaramanga. Seis años más tarde inscribió su nombre en la galería de las más notables ajedrecistas de Colombia al obtener su primer triunfo trascedente. Su gesta tuvo lugar en los Juegos Nacionales de Villavicencio. Apenas contaba 11 añitos.
A partir de ese momento, la carrera de Isolina se convirtió en un largo periplo hacia la consagración. Una tras otra, sus victorias en los torneos nacionales en los que participó, le valieron el reconocimiento de reina del ajedrez en nuestro país, al tiempo que se consolidaba como una respetable competidora en el ámbito internacional, siempre bajo la guía de su padre y estratega Jorge Majul, quien le enseñó los secretos del denominado ‘Juego Ciencia’.
La otrora niña prodigio generó elogiosos comentarios en los países que visitó: Venezuela, Guatemala, Cuba, Argentina, Estados Unidos, España, Austria, Alemania, Armenia y Kalmikia.
El palmarés que Isolina dejó, como ajedrecista activa, fue extraordinario: además de haber cosechado 21 títulos en certámenes nacionales en todas las categorías en las que jugó, se convirtió, en 1977 en Guatemala, con solo 23 años, en la tercera colombiana en alcanzar la condición de Maestra Internacional del Ajedrez, después de Adriana Salazar e Ilse Guggemberguer.

“Fue un verdadero prodigio. Con su juego y sus triunfos, Isolina posicionó el de Malambo, Barranquilla y el Atlántico en el mapa ajedrecístico nacional”, expresó hace algunos años el veterano periodista Chelo De Castro C.
Retirada de las competiciones ajedrecistas, y graduada en Licenciatura de Educación Física en la Universidad del Atlántico, en 2010, Isolina se desempeña desde hace siete años como profesora del colegio Parrish, donde dicta clases de Tecnología y Ajedrez.
En el Centro de Ajedrez Quintal, de Malambo, el municipio que la acogió desde niña, Isolina enseña, totalmente gratis, ‘El Juego Ciencia’ a los niños. “Es una labor edificante y ha tenido sus frutos. Con una niña de 6 años y un niño de 4 años salimos campeones nacionales”, dice, plena de orgullo, Isolina, tecnóloga en Informática y residente en el barrio Boston. En 1997 contrajo matrimonio con el licenciado en Educación Física, José Gómez.
El tiempo ha pasado, pero Isolina aún se mantiene en el pedestal inamovible de reina del ajedrez de nuestra tierra. Es un ejemplo a seguir.
