Toda una vida entre fármacos y servicio al cliente
por Loor Naissir
fotos Jairo Guzmán
En Barranquilla hay un personaje cuya vida es la pasión misma de un emprendedor. Se trata de Habib Cure Romero, vallenato, descendiente del libanés Juan Jorge Cure, quien se afincó en la capital del Cesar, donde tuvo un próspero negocio y una numerosa familia con Elba Romero. Se radicaron en Barranquilla después de que uno de sus ocho hermanos se ahogó en el Río Guatapurí. Ese dolor inmenso, que aún no olvida Habib, lo obligó a no volver sus ojos a ese caudaloso río que un día se llevó los sueños de su hermano mayor José Nicolás, de 32 años.

Aquí trabajó calladamente con la cadena de droguería Olímpica que fue su escuela en la parte administrativa en el mundo de los fármacos. Después pasó a manejar una farmacia a unos pasos de la Clínica del Caribe. Por sus habilidades en este negocio un grupo de amigos lo llamó para que manejara otra droguería por el mismo sector, hasta que un día hizo realidad su sueño: tener su propia farmacia. Con el apoyo de su esposa, Jessica Pereira, decidió abrir su droguería con su nombre, que ya se había acreditado en el cuerpo médico. Los comienzos fueron difíciles para esta joven pareja que ya tenía un hijo: Juan David. Algunos proveedores no les querían suministrar medicamentos. Pero Habib echó pa’lante. Viajó al interior del país a buscar otros importadores y los consiguió.

Esta es otra de sus cualidades: no se detuvo ante la adversidad del mercado. Creó el servicio a domicilio gratuito y él mismo despachaba con la ayuda de otros dos empleados leales. Cuando fue creciendo contrató más personal y así sucesivamente fue incrementando la nómina hasta completar 32 entre familiares de él y de su esposa y gente de entera confianza que lo han acompañado en los últimos 20 años, en todo su proceso de crecimiento.
Su esperanza era que su hijo le siguiera los pasos para que en un futuro se quedara con la droguería y su sueño se ha hecho realidad. Hoy cuenta con su ayuda como gerente administrativo y comercial, pero con la asesoría de Habib, quien sigue siendo su maestro. Juan David conoce el negocio desde niño; cuando sus papás iniciaron la droguería, su mamá acondicionó un rincón para que él hiciera las tareas cuando llegara del Liceo de Cervantes.

En las vacaciones le daban trabajo: acomodaba los medicamentos en los estantes y ayudaba a los empacadores. Decidió estudiar Negocios Internacionales en laUniversidad del Norte e hizo sus prácticas al lado de sus papás, Habib como director general, y su mamá, como administradora. Para ambos fue una experiencia gratificante enseñarle los secretos para ser un empresario exitoso.
Esta droguería se ha extendido tanto que abrió un ala dedicada a productos naturales. Tambiéntiene servicio de inyectología. Habib fue el primero que creyó en LA OLA CARIBE cuando salió a luz pública con la portada de Issa Mebarak. La vio y de inmediato hizo un pedido; desde entonces la vende con mucho agrado porque la considera el espejo de nuestra gente.
Pasión, esfuerzo, disciplina, excelente atención al cliente y mucho amor al trabajo son las cualidades de Habib, un hombre de pocas palabras, trabajador incansable, buen padre, buen esposo y buen amigo, que se ha ganado el respeto de sus clientes y médicos de distintas especialidades.
Otro de sus secretos: posee un vademécum actualizado, para estar al día con los medicamentos. Nadie le echa cuento de este negocio. En su farmacia hay de todo; y si no lo hay, lo busca para satisfacer al cliente. Su eslogan es ‘Habib: su amigo de siempre’. Y así lo es. Habib se vuelve amigo de sus clientes.
