Leonor Abello Moreno siempre es bien recibida donde llega: vive con la sonrisa a flor de piel a pesar de que su corazón ha sido herido por las partidas para el cielo de sus últimos tres hermanos Florencia, Ricardo y José Manuel, y de su amado Antonio Carbonell.
30 años en el Banco de la República, el manejo de las relaciones públicas del Teatro Amira de la Rosa y los montones de horas dedicados a Fe y Alegría son suficientes para ser conocida y querida en los círculos sociales como una gran dama de buen corazón.
El rincón favorito para ella en su apartamento es el sitio donde tiene varias mecedoras de madera; allí se sienta para llamar a las voluntarias de Fe y Alegría, organización a la que pertenece gracias a su hermana Virginia, quien la entusiasmó cuando salió pensionada y no sabía en qué invertir el tiempo.
Se acuesta pensando qué hacer mañana para mejorar la calidad de vida de decenas de niños y se despierta con una idea nueva en su mente.
Cuando el periodista Henry Forero la ve, siempre le dice: “Y ahora a quién vamos a ayudar?”.
En la foto muestra emocionada dos enciclopedias infantiles que le donaron para los niños.
El corazón de Leo, como la llaman cariñosamente, está repartido entre sus diecinueve sobrinos. “Ellos son mi vida entera, siento que me quieren mucho”.
Leonor también colabora en las obras sociales del Colegio María Auxiliadora, donde se graduó de bachiller, y en el Centro Social Don Bosco.
Una vida al servicio de los demás.
foto Jairo Guzmán