Pasar más tiempo con ellas, así sea solo en contemplación.
por Mónica Palacio de Donado
Es mucho lo que hay que decir acerca del significado de las plantas en nuestras vidas y la forma como iluminan y alegran nuestros días.
El estado de aislamiento en que vivimos nos ha permitido reflexionar, mirar hacia adentro, valorar lo que tenemos, acercarnos más a nuestro entorno, a la familia, a conocernos más. Tenemos también la oportunidad de aproximarnos más a la naturaleza.
En nuestra vida cotidiana no contamos con el tiempo que quisiéramos para detenernos a mirar, observar y disfrutar de las maravillas que nos entregan las plantas, las flores, el bienestar que produce cuidarlas, hablarles y consentirlas, como seres vivos que son.
Cuidar de las plantas y admirarlas nos libera del estrés que producen nuestras ocupaciones diarias. Observar su desarrollo y crecimiento como respuesta a nuestros cuidados y entender la forma como ellas nos devuelven en gratitud, a través de una flor, de un fruto o de una hoja nueva, es algo realmente maravilloso. Tengamos en cuenta que como seres vivos que hay que cuidar, son un elemento de decoración fantástico, que aporta calidez, oxigena y anima nuestro hogar. No importa el espacio con el que contemos en nuestro hogar o sitio de trabajo para cultivar plantas ya que podemos encontrar soluciones como los jardines verticales, los cuales se han convertido en un nuevo concepto para reverdecer paredes en balcones o cualquier otro lugar.
Son seres realmente especiales. Producen oxígeno y purifican el aire, regulan la temperatura, aumentan la humedad del aire, nos llenan de energía y al liberarnos del estrés, nos alegran la vida. Por su gran variedad podemos tener en nuestros hogares o lugar de trabajo las especies que se adapten a nuestro propio ritmo de vida.
Es muy importante conocerlas, saber distinguirlas e identificar cual es la necesidad de cuidado de cada especie. Los requerimientos de cultivo de cada una son diferentes en cuanto a suelo, humedad, luz, temperatura ambiente. Las plantas de interior necesitan una atención diferente a las de exterior, pero ambas tienen un factor común y es el amor que le entregamos.
El grado de exposición solar es fundamental en su desarrollo, ya que algunas variedades requieren de mayor exposición que otras, favoreciéndolas en el crecimiento de su follaje y resaltando sus colores. Las diferentes variedades de crotos y de buganvilias o trinitarias son ejemplo de ellas. A otras especies, los rayos del sol directamente sobre sus hojas las deterioran y marchitan; esas son especies que se desarrollan mejor bajo la sombra de otros árboles o al interior de las viviendas, como el caso de los helechos, anturios, orquídeas. Otras especies como los filodendros requieren de mucha luz, pero que ésta no sea directa.
Las plantas como todo ser viviente necesitan de alimento, para lo cual requieren de agua, minerales y la energía del sol, en un proceso llamado fotosíntesis. El agua y los minerales lo obtienen del suelo y el dióxido de carbono del aire. Los abonos orgánicos que se obtienen de la degradación y mineralización de los residuos orgánicos de origen vegetal o animal, mejoran las características del suelo aportando nutrientes y ayuda al crecimiento de ellas.
El exceso de riego es un problema que suele darse a menudo, sobre todo en las plantas de interior, ya que puede terminar con su vida pudriendo sus raíces. Por otro lado, la falta de agua les impide su alimentación y retrasa su crecimiento. La maceta debe tener un orificio de drenaje en su parte inferior para eliminar el exceso de agua del riego.
La poda es otro de los temas a tener en cuenta. Este proceso permite que se libere a la planta de ciertas partes para darle forma y que pueda volver a brotar con más fuerza en la temporada próxima. La limpieza de las hojas y la limpieza del suelo, son esenciales para evitar la formación de hongos y crecimiento de malezas que compitan con nuestra planta. El trasplante está indicado en los casos en que es necesario sembrarla en una maceta de mayor tamaño, debido a su desarrollo notable y acelerado.
Las plantas nos llenan de tranquilidad, nos relajan y mejoran nuestro estado de ánimo. Cuidarlas y verlas crecer gracias a nuestra intervención nos ayuda a elevar nuestra autoestima. El saber que tenemos a nuestro cargo algo vivo nos aporta satisfacción personal y alegría.
Involucra a los niños en esta actividad la cual se convierte en un programa familiar maravilloso en donde se educa y crea conciencia sobre la importancia de proteger la naturaleza y se cultiva el amor hacia ella.








