por Por Dr. Iván Guillermo Stand Niño
Neumólogo Pediatra
Universidad Javeriana
Clínica Portoazul
El asma es la enfermedad crónica más frecuente en la edad pediátrica. En los primeros años de vida uno de cada cuatro niños puede presentar asma.
Se caracteriza porque los niños presentan episodios recurrentes de tos intensa y prolongada, con frecuencia asociado a ruidos en el pecho y en ocasiones dificultad para respirar; estos síntomas se presentan por la obstrucción de los bronquios (tubos por donde pasa el aire hacia los pulmones).
Esta enfermedad tiene un gran impacto en la calidad de vida tanto del niño como de su familia, es causante de múltiples hospitalizaciones y visitas a urgencias, ausencias escolares por parte de los niños y ausencias laborales de los padres; también la tos y los síntomas respiratorios persistentes interfieren con la alimentación, el juego, el sueño y las actividades de los niños.
El principal síntoma del asma en una tos persistente que dura varias semanas, se incrementa en las noches y con el ejercicio, asociado en ocasiones a ruidos al respirar y dificultad al respirar (se hunden las costillas y se aumenta el número de respiraciones), la gran mayoría de crisis de asma en pediatría son desencadenadas por las infecciones respiratorias virales (gripas), relacionadas con el ingreso al colegio y épocas de lluvias. Otros factores desencadenantes del asma en los niños son la exposición a alérgenos como los ácaros del polvo casero (peluches, cortinas, tapetes, etc), hongos en sitios de humedad, pólenes de algunas plantas, cambios de temperatura y en ocasiones factores emocionales; todo esto produce inflamación y aumento del moco dentro de las vías aéreas (bronquios).
Los virus que producen estas gripas son agentes infecciosos microscópicos que entran a las células del aparato respiratorio y lo inflaman (aumentan la cantidad de moco) y de esta forma inducen la tos en los niños, los virus no son destruidos por los antibióticos, por lo tanto estos no se deben usar para tratar las infecciones virales. Los virus que atacan el sistema respiratorio son muchos, los más comunes el Virus sincitial respiratorio, la influenza y el Rinovirus, pero en estos últimos meses apareció un nuevo virus que produce infecciones respiratorias, es el Covid 19 (Sars-Coronavirus2), el cual se transmite con mucha facilidad pues nuestro sistema inmunológico (nuestras defensas) no lo conocían. Para el manejo de la tos asociada a estas infecciones no se recomienda el uso de antitusígenos (medicamentos que eliminan la tos) sino medicamentos que dilatan el bronquio (broncodilatadores como el salbutamol) y facilitan la eliminación del moco, los cuales hoy en día se recomiendan administrar en forma de inhaladores (bomba o puff) ya que este es un sistema mucho más seguro que los jarabes, pues se utilizan dosis mucho menores del medicamento y tienen solo acción a nivel local de la vía aérea, y no en todo el organismo como sucede con un medicamento administrado por vía oral. Al utilizar medicamentos en inhalador en un niño no implica que el niño se va a volver dependiente del medicamento, estas son falsas creencias. Hoy en día se ha demostrado que es mucho más seguro y efectivo utilizar medicamentos en inhalador, que el uso de micronebulizaciones (terapias) o de los jarabes para la tos.
También se insiste en medidas básicas como un buen aporte de alimentos y líquidos, buena limpieza de la nariz con solución salina, control de fiebres y estar atentos de la frecuencia al respirar o color morado de la piel, ya que estas infecciones virales respiratorias se pueden complicar con una neumonía (pus dentro del pulmón) u otras infecciones más severas.
Para proteger al niño de que adquiera las infecciones virales se recomienda el lavado frecuente de manos, evitar el contacto con otros niños o adultos con gripa, no exponer al niño al humo del cigarrillo u otros irritantes de los bronquios que lo hacen más susceptible de adquirir infecciones virales.
En cuanto a vacunas para protegerse de estas infecciones respiratorias virales desafortunadamente solo contamos en la actualidad con la vacuna del virus de la influenza, el cual produce infecciones respiratorias frecuentes y severas; estas vacunas (mal llamadas vacuna de la gripa) hoy en día se recomienda administrar cada año, sin embargo no contamos con vacunas contra otros virus (como el virus sincitial respiratorio, rinovirus, parainfluenza, y muchos otros) que también producen este tipo de infecciones y para los cuales no protege la vacuna de la influenza, por eso algunas personas piensan erróneamente que la vacuna no fue efectiva porque se vacunaron contra la influenza y al poco tiempo desarrollaron una gripa (lógicamente producida por un virus diferente). También es muy importante fortalecer el sistema inmunológico (defensas), con una buena nutrición (buena ingesta de frutas, vegetales, aumentar la ingesta de todas las vitaminas en especial la vitamina D, hacer ejercicio y controlar la obesidad.
Para lograr un buen control del asma (menos crisis y episodios de tos o asfixia), es necesario tener un ambiente sano en el hogar, retirar peluches y objetos que recojan polvo en la habitación, controlar zonas de humedad, evitar cambios bruscos de temperatura, recibir una alimentación sana y balanceada (nada de alimentos en paquetes-procesados), también es necesario la administración de medicamentos durante la aparición de los síntomas y en algunos niños administrar por varios meses medicamentos preventivos para el asma como son lo
antiinflamatorios inhalados, los cuales son seguros y ayudan a evitar recaídas frecuentes y visitas a urgencias.
DECÁLOGO DE LA TOS
1.La tos es un mecanismo de defensa del aparato respiratorio. Está destinada a eliminar secreciones y cuerpos extraños para mantener la vía aérea limpia y abierta.
2. La causa más frecuente de tos aguda son las infecciones de las vías respiratorias superiores (los catarros). Los catarros son producidos por centenares de virus diferentes. Se resuelven sin medicación de una o dos semanas.
3. La tos aguda no debe tratarse con calmantes de la tos, mesolíticos, expectorantes, antihistamínicos o descongestivos nasales, especialmente en menores de seis años. En niños no está demostrado que estos medicamentos sean eficaces para el tratamiento de la tos y los riegos superan a los posibles beneficios. Si se usan, siempre deben estar bajo control médico
4. Si se quitara la tos habría más retención de mocos, menos oxigenación y más obstrucción de la vía aérea. También habría más riesgo de otitis y neumonía.
5. Los antibióticos no son eficaces en el tratamiento de los catarros y están contraindicados.
6. Es muy importante que el niño con catarro esté bien hidratado. Hay que darle líquidos con frecuencia.
7. También se recomienda hacer lavados nasales y humidificar al ambiente.
8. Hay que evitar la exposición al humo del tabaco. No se debe fumar en casa.
9. Medidas sencillas como el lavado de manos disminuyen el riesgo de contagio.
10. Conviene vigilar y consultar con el pediatra si aparece:
- Dificultad para respirar (se marcan las costillas y se hunde el esternón, se oyen pitos cuando respira, respiración muy rápida, agitada etc.)
- Fiebre que dura más de tres días
- Dolor de oídos o supuración
- Tos y mocos durante más de 10-15 días.