Visionario del sector inmobiliario
por Loor Naissir
Antes de incursionar en el sector inmobiliario, don Edgardo Urquijo Álvarez se dedicaba a una actividad muy distinta: a la compra, cría y venta de ganado, en la finca de sus padres en Santa Catalina, Bolívar.
Pero un día, su mamá, Luz Álvarez, de origen bogotano, le sugirió que hiciera otro trabajo en sus tiempos libres y a él se le ocurrió crear una agencia inmobiliaria para manejar, primero las propiedades de la familia, “unas casitas”, como dice, que tenían arrendadas, pero no se imaginó que en un abrir y cerrar de ojos su firma sería un éxito.
Había comprado fiado el escritorio, la silla y la máquina de escribir Olivetti. Y se fue enamorando del negocio como si estuviera cursando una carrera universitaria.
Dejó atrás la ganadería y una cría de pollos, un negocio efímero, que le generó un gran dolor de cabeza. Un día las dejó cacareando y había calculado la cantidad de huevos que pondrían al día siguiente y lo que encontró fue que todas habían muerto por una peste.
Pero nada lo detenía para reponerse.
Don Edgardo había heredado la berraquera del santandereano por parte de su papá, Juan Manuel, y la inteligencia de su mamá para manejar los momentos difíciles.
En su nueva firma aprendió a entender a los propietarios y a los inquilinos, a dominar el espíritu conciliador; a buscar solución a los problemas sin afectar a las partes; y sobre todo, a brindar un buen servicio a la gente.
Pero llegaron los años de la recesión económica de 1997 y 1998: los intereses bancarios por las nubes, la gente no compraba ni vendía, no había recursos para inversión, se cerraban las empresas…
Averiguando cómo salir de esta situación difícil conoció un modelo de alianza que se creó en Bucaramanga y lo trajo igual a Barranquilla.
Llamó a siete de sus colegas y cuatro de ellos aceptaron unirse. Fue así como nació ‘Aliados Inmobiliarios’ con Alberto Leal, Diana Paternina, Sergio Badel y él.
De eso hace quince años. Aunaron esfuerzos para convertirse en una de las firmas con más prestigio en la ciudad, manteniendo un crecimiento continuo en cada una de las líneas de negocios: ventas, arriendos y avalúos.
Don Edgardo tiene una memoria prodigiosa, no fuma, ni toma, ni trasnocha. Es galante y vive impecablemente vestido. Es hombre de una sola palabra, radical en sus decisiones; cuando dice No es No.
Su oficina es de puertas abiertas. Cuando llega saluda con amabilidad a cada uno de los empleados porque para él son como su familia.
Se le iluminan los ojos cuando dice que tiene 8 hijos, Janeth, Lucy, Mónica, Edgardo, Carlos, María Angélica y Miguel, nacidos de su primer matrimonio; y Camilo, de sus segundas nupcias hace 35 años con Miriam Jiménez, quien trajo a esta relación tres hijos, Rodrigo, Sandra y Carlos Jiménez, “a quienes considero como mis otros hijos”.
También habló de sus diecisiete nietos y cuatro bisnietos.
Se le quiebra la voz cuando muestra dos fotografías: una sobre su escritorio y otra en la pared: son de su nieto Sebastián Cabello, quien se fue al cielo tempranamente.
Don Edgardo es considerado como ‘Decano’ de los Inmobiliarios, Miembro honorario de la Lonja de Propiedad Raíz, de la cual fue uno de los fundadores y fue presidente en cuatro períodos. También fue miembro del Consejo Consultivo de Fedelonjas a nivel nacional.
Su lema es: ‘15 años de servicios con más de 50 años de experiencia’.
Don Edgardo: un gran señor, un ‘gentleman’, lo que llamamos acá un caballero a carta cabal.
Aniversario de Aliados Inmobiliarios
Los 15 años de Aliados Inmobiliarios fueron celebrados con una eucaristía y después con un coctel, al cual asistieron los directivos y empleados de esta reconocida firma en la ciudad.
fotos Jairo Guzmán



