‘El Niño de Barranquilla’
Por Fausto Pérez Villarreal
Imposible hablar de la historia de Barranquilla o de sus más sobresalientes hijos sin dedicarle un capítulo aparte a quien, por méritos y estadísticas, es el mejor deportista nacido y forjado en esta ciudad.
Édgar Enrique Rentería Erazo es su nombre bautismal y vio la primera luz el 7 de agosto de 1975. En el barrio
Abajo y Montecristo, donde se residió, le decían ‘Arracacha’, pero al llegar al béisbol de las Grandes Ligas y destacarse con notoriedad al bate y como campocorto, se le conoció como el ‘El Niño Barranquilla’ por ser joven, por su espíritu alegre, infantil e inocente sonrisa.
Fue el primer colombiano en saborear las mieles del triunfo en la Serie Mundial de las Grandes Ligas, y el único, hasta el día de hoy, en ser dos veces campeón: primero con los Marlins, en 1997, y 13 años más tarde, en 2010, con los Gigantes de San Francisco. Su mérito en esas dos conquistas fue que en ambas conectó el hit que dio el campeonato a su novena.
‘Rente’, como también le decían, inscribió su nombre en la galería de los grandes, la noche del domingo 26 de octubre de 1997 al batear un ‘slider’ en el undécimo inning del séptimo y último juego de la Serie Mundial, que le dio el título a los Marlins de La Florida en su duelo frente a los Indios de Cleveland.
Frescas en la memoria están las imágenes del pelotazo de Rentería, pasando raudo, inatrapable, por la segunda base, mientras el barranquillero se despojaba del casco tras pisar la primera almohadilla.
El primero de noviembre de 2010, Rentería pegó el jonrón que le dio el triunfo 3-1, a los Gigantes de San Francisco, en el quinto juego, sobre los Rancheros de Texas. En esa Serie, el barranquillero fue distinguido como el Jugador Más Valioso.
Notable jugador, con gran destreza tanto en la ofensiva como en la defensiva, Edgar Rentería jugó 16 temporadas en el béisbol organizado de Estados, de 1996 a 2011. Además de los Marlins y los Gigantes, militó en los Cardenales de San Luis, los Medias Rojas de Boston, los Bravos de Atlanta, los Tigres de Detroit y los Rojos de Cincinnati, equipo en el que juega su última temporada.
Oficializó su retiro de la actividad beisbolera el primero de marzo de 2013 tras dejar una marca extraordinaria: jugó 2152 partidos, conectó 2327 hits, de los cuales 140 fueron jonrones. Su promedio como bateador fue de .286.
Sí, imposible no mencionar a este barranquillero raizal, icónico que jamás perdió su esencia, al que jamás la fama lo mareó. Grande entre los grandes. Eso es Édgar Rentería, en cuyo honor se inauguró, en 2018, el moderno parque beisbolero que lleva su mismo nombre.