por Nicolás Renowitzky R.
Barranquilla entró desde hace más de una docena de años en una etapa de crecimiento urbano que se inició con las obras financiadas con la Valorización I por beneficio general en el período de Guillermo Hoenigsberg. Con esta se amplió a dos calzadas de 3 carriles cada una, la Circunvalación desde Murillo hasta la Cordialidad y se construyó el puente que une al barrio 7 de Abril con Los Robles. Se construyó el mega-colegio Santa María, en el barrio que lleva su nombre, y fue este el primero de gran magnitud del Distrito. Se remodeló totalmente el viejo Paseo Bolívar entre las carrera 38 y 45, se demolieron tres manzanas y media, construyendo en estas la llamada Plaza de la Concordia, hasta la Avenida Olaya Herrera; se prolongó la carrera 46 desde la calle 30 hasta la calle 6 de Barranquillita, construyendo un puente sobre el caño del Mercado, trasladando las tristemente famosas colmenas y a los vendedores de pescado, y desde una gran glorieta en ese punto se construyó un puente sobre el caño de Los Tramposos para unirse con La Loma, donde se construyó el primer tramo de la Avenida del Río. Se adquirieron los predios para ampliar el acceso al viejo puente Pumarejo y construir allí la glorieta que hoy luce la gran bandera de Barranquilla. Resulta imposible restarle mérito a esas grandes obras que fueron terminadas durante la primera administración de Alex Char.
Luego Alex comenzó a soñar y planear grandes obras para transformar a Barranquilla y darle otra dimensión, la de una gran capital, sin los fatídicos arroyos, dándole, y de qué manera, la cara al Magdalena, con un gran malecón, su Avenida del Río y el puente abatible; y conjuntamente con Elsita Noguera, se ha logrado un positivo cambio que es reconocido nacional e internacionalmente. Si antes no contábamos con parques, escuelas, colegios, puestos de salud, escenarios deportivos, y nuestro suroccidente y parte del suroriente eran unos tugurios de calles destapadas y polvorientas, esa miserable situación se quedó en el pasado. Hoy contamos con más de doscientos bellísimos parques, varios mega-colegios, con decenas de escuelas totalmente nuevas o remodeladas y con aire acondicionado, Pasos y Caminos para garantizarle salud a la población, estadios y escenarios deportivos a la altura de cualquier gran capital, y el enorme cambio generado con el programa Barrios a la Obra, que incorporó a más del 50% de los barranquilleros a esta nueva ciudad, con sus calles pavimentadas. Se amplió la Circunvalación hasta la Vía 40, se construyó el Corredor Portuario, se abrieron tramos ciegos como la carrera 4 y algunos interrumpidos, como la carrera 38 que estaba cerrada, además de otros nuevos, como las carreras 43 y 65 hasta la Circunvalar, se amplió la carrera 50; contamos con un imponente nuevo puente Pumarejo y con un aeropuerto renovado. Hoy se está culminando una nueva Circunvalación con especificaciones internacionales. Y hay más.
Todas las obras anteriores han jalonado la construcción de amplísimos desarrollos inmobiliarios de todos los estratos, desde el 2 hasta el 6, y la conjunción de todo lo anterior impulsó la economía con nuevos hoteles, decenas de excelentes restaurantes, centros comerciales a la altura de los mejores del mundo, y así mismo, el crecimiento de la capacidad de compra con el incremento de una clase media que hoy pesa mucho más en el desenvolvimiento económico de la ciudad. Esta es la nueva Barranquilla que afortunadamente nos está tocando vivir. Pero afortunadamente nuestro alcalde, Jaime Pumarejo, a quien le ha correspondido lidiar con esta inesperada pandemia del Covid 19, además de continuar los magníficos programas de parques, escuelas, pavimentación, siembra de árboles, etc., ha incluido en su Programa de Gobierno una serie de proyectos que serán determinantes para la competitividad como ciudad turística, tales como el Eco-Parque Mallorquín, que incluye la descontaminación de esa ciénaga, la reactivación del que será Puerto Quilla (actual Puerto Mocho), la construcción de una vía paisajística desde Las Flores hasta el tajamar occidental, y un tren turístico hasta Bocas de Ceniza. También la descontaminación y recuperación de los caños para convertirlos en atractivos canales aptos para recorridos en lanchas para pesca y yates deportivos o turísticos. La recuperación de nuestro centro histórico será determinante para la ciudad. Pero además de los anteriores, son muchos más, los proyectos que estarán listos al terminar el 2023. Así que si hemos mejorado mucho hasta hoy, en tres años estaremos viviendo en una ciudad aún mejor que la de hoy. ¡En una Barranquilla imparable!
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