Una chica muy embajadora
colaboración Claudia Cuello L.
foto Archivo particular
El título de Embajadora le queda muy bien. Siempre ha sido la embajadora de la risa, del entusiasmo, del trabajo, de la cultura y del amor por Cartagena. Así es Araceli Morales López, nuestra mujer Caribe que hoy está representándonos en la hermosa isla de Cuba.
Y de verdad que por su nombre de pila pocos la conocen. La Chica, como eligió llamarse desde niña, porque a su casa llamaban y preguntaban con cuál de las Aracelis querían hablar si con la grande o con la chica, se ha destacado no sólo por su trabajo como gestora cultural, sino también por ese espíritu de servicio que la llevó a ser reina anfitriona en 1977 del
Reinado de Cartagena y a ser elegida «Mejor compañera»; a ser nombrada Ministra de Cultura, Cónsul General en Buenos Aires, directora del Teatro Adolfo Mejía, directora de Sayco, impulsadora del Festival de las Artes Escénicas del Gran Caribe, organizadora de la Feria Internacional de Artesanías Exportables (FAREX).
La Chica es espontánea y al hablar cuenta que trabajar como gestora cultural es su vida y lo que le alegra el espíritu; por eso ser Embajadora en Cuba se le hace fácil, porque la diplomacia es gestionar, tener relaciones con diferentes países.
«Me sorprendió el nombramiento del Presidente Juan Manuel Santos y de la Canciller, pero lo acepté por ser un reto en esta nueva etapa donde el Gobierno quiere pasar del Proceso de Paz a un modelo más cultural, empresarial y de servicio. Y eso es lo que he hecho toda mi vida». dice entusiasmada y con ese golpeado de la Sabana de Bolívar.
Han sido siete meses intensos en La Habana, en el Caribe, y ella se siente en casa, hasta le preguntan si es cubana porque ya aprendió palabras como la fruta bomba (papaya), mamey que es el zapote, choncho que es el cerdo, o ropa vieja (carne esmechada), tostón (patacón), moros y cristianos (arroz con frijolitos), y así se ha familiarizado con algunos términos que le suenan muy nativos.
Ella no asimiló una cultura, sino que hizo una simbiosis cultural entre Cartagena y Cuba. Su experiencia en estos meses ha sido intensa: todos los días asiste a una fábrica de talentos que la lleva por presentaciones de ballets, conciertos, exposiciones, lanzamientos de libros, teatro. Tiene una agenda cultural completa de la que aprende y estudia para poder replicar los buenos modelos en su amada Cartagena.
Brinda por todas las cosas buenas que le han pasado con un buen daiquirí, elaborado con ron añejo de 12 años con cacao, que para ella es el trago perfecto. Le fascina ir a Floridita y le encanta disfrutarlo. Cosas que le sorprenden: la puntualidad, el protocolo y la generosidad de los cubanos.
«Si le admiras una camisa a alguien, no te sorprendas si en ese momento o al día siguiente la recibes de regalo. A mi me pasó algo muy especial. En el restaurante San Cristobal, donde estuvieron los Obama, su dueño es coleccionista de antigüedades y preparan un cebiche de pez perro espectacular. Yo llegué y como me encantan las antigüedades, destaqué la belleza de unas copas, y el dueño de inmediato las empacó y me las regaló.
Hoy como agradecimiento le llevo picante, café y otros productos colombianos». Ese mismo restaurante es hoy la sede del GRULA (Grupo de América Latina y el Caribe), de reuniones, compartires y despedidas de los embajadores que terminan su misión. En Cuba hay 120 embajadas y 20 Misiones Internacionales, y el país es el que más misiones tiene en el mundo. La Chica Morales es la primera mujer de Colombia en la isla.
En estos meses tuvo la oportunidad de organizar la celebración del 20 de Julio con el grupo Atabaques de Cartagena y lo presentó en la Plaza de la Habana Vieja con una fusión con el Conjunto Folclórico Nacional de Cuba, que acaba de cumplir 50 años y que conoció desde hace varios años cuando dirigía con Gloria Triana el Festival de Artes Escénicas de Cartagena.
Fue un espectáculo fascinante porque se presentaron los bailes de la Costa Caribe: mapalé, bullerengue, la cumbia, interpretados por artistas cartageneros y cubanos.
Además montó la exposición, en la Casa de Las Américas y en la residencia de la Embajada, de Maruja Parra con fotos de Cartagena, una artista a quien brindarle un homenaje por sus 30 años de carrera. Y además la invitó a que tomara fotos de
La Habana como un ejercicio intercultural para que hiciera su exposición en el Museo de Arte Moderno en Cartagena con las dos muestras de las dos ciudades hermanas. En la parte empresarial organizó la visita que el Presidente Juan Manuel Santos realizó con 15 ejecutivos de compañías colombianas que quieren invertir y hacer negocios en Cuba.
Con el historiador e intelectual Eusebio Leal Spengler, principal impulsor de la restauración del casco histórico de La Habana, «Allá ningún ladrillo se mueve sin su autorización, todo es controlado por él de manera rigurosa,» visitó su ciudad, Cartagena, para que explicara todo el proceso de patrimonio y cómo fue la restauración del impresionante Palacio Segundo Cabo, realizada con fondos de la Unión Europea y la intervención directa de la UNESCO, usando los medios más modernos de la tecnología digital que nos acercan a un legado compartido de cultura, literatura, arte, danza e historia.
«Es maravilloso, y cada vez que voy aprendo más de nuestra cultura», recalca entusiasmada. A la Chica le gusta recorrer museos: el de Arte Decorativo, el Museo de la Farmacia, el Museo de la Revolución, Museo del Tabaco, Museo de Napoleón, Museo del Perfume, Museo del Chocolate, Museo del Arte Colonial y no podía faltar el Museo del Ron.
Es un paseo por la ciudad que nunca termina, donde aprende y pasa momentos maravillosos que la alimentan. Y ni hablar de la comida! La Chica se llevó la receta del arroz con coco que allá le piden muchos amigos, acompañado con mariscos o pescado.
En esta isla donde puede ver 1000 niños en escena ejecutando bailes típicos españoles, donde puede apreciar un ballet, visitar los talleres de los artistas, colaborar en obras, salir con los amigos, se siente como en casa. Para los primeros días de diciembre tendrá un ciclo de cine colombiano que se presentará en las salas de La Habana; también llevará una exposición de Ana Mercedes Gómez y además con el poco tiempo que dejan sus actividades diplomáticas, sociales, culturales, se inventó el grupo de tertulia y estudio Woman de las mujeres embajadoras y presidentas de los organismos internacionales, que se dedica a invitar a charlas a funcionarias cubanas para que cuenten sus experiencias. Y su esposo, Jorge Alberto Durán, quien la acompaña en sus trotes, lidera el grupo de esposos de embajadoras, que prepara una exposición fotográfica de su visión de La Habana y las provincias.
La Chica es una apasionada de la cultura y tiene la fortuna de que sus hijas Juliana, historiadora de arte y máster en museología (Berlín) y Catalina, dedicada a la organización de bodas con su empresa Eleganza, y además dirige FARES, la Feria de Artesanías de Exportación que se realiza desde hace 18 años en enero en Cartagena, le siguen los pasos..
Qué extraña? Definitivamente, a sus nietas Carlota y a Ema, sus más grandes tesoros y por quienes viaja cada vez que tiene un espacio libre en su agenda cultural.
Para ella La Habana es mágica, y su Cartagena romántica. En su memoria guarda los recuerdos de su hermano Darío, quien le enseñó a apreciar el arte; en sus cajones una colección de cientos de objetos de sus viajes; en sus charreteras cargos como Señorita Bolívar, Ministra de Cultura, Gobernadora (e) de Bolívar y directora del teatro Adolfo Mejía. Ella se siente feliz y cree que ha cumplido parte de sus metas.
Seguirá trabajando y apoyando el tema cultural, el que la mueve, la impulsa y la tiene vigente.