Nueva orquesta barranquillera
por Loor Naissir
fotos Jairo Guzmán
Daniel Royet descubrió que le gustaba la música después de que su mamá, Marla Cervantes, lo llevó a un almacén de instrumentos para que escogiera una guitarra como premio a sus altas notas escolares.
Tenía entonces 13 años y sus pasiones eran el fútbol y la natación. Además, lo matriculó en una Escuela de Arte; a los pocos meses se enamoró de la música. Pero nunca se imaginó que algún día tendría una orquesta.
En el camino de la vida conoció a Norberto Reales Gómez, quien estudiaba en el Inem, y ambos comenzaron a soñar y hacer realidad el proyecto de organizar una banda de rock.
Como regalo de bachiller le pidió un bajo a su papá, Daniel Royet, quien lo apoyó en la creación de un grupo musical. “Tocábamos en los cumpleaños familiares. Éramos una hermandad. Todos empezábamos a estudiar carreras diferentes”.

Apenas terminó su bachillerato en la Escuela Normal Superior La Hacienda, Daniel mostró su interés en ingresar a la Escuela Naval de Cadetes en Cartagena y después de varios tentos logró su objetivo. Allí estudió Administración Marítima y Ciencias Navales; pero no se olvidó de la música porque allá estuvo en la orquesta de la Escuela Naval.
Cuando se retiró era Teniente de Fragata. Luego hizo una especialización en contratación estatal en la Universidad Externado de Colombia.
Por su parte, Norberto estudió ingeniería de sistemas, profesión que hoy ejerce.
Se reencontraron hace un par de años y como Royet quería sacarle provecho al bajo que le había comprado su papá, empezaron a soñar nuevamente con la música y crearon un grupo de seis integrantes que se llamó Zona 6, el cual interpretaba música tropical y se presentaba en eventos familiares y de amigos, generalmente con pista.
Eso fue en mayo de 2016. Ensayaban todos los miércoles en una habitación de la casa de su abuela en el barrio La Concepción y la primera espectadora era Deisy Betancur, la esposa de Royet, quien se convirtió en asesora de vestuario.
Después pasaron a ensayar en el barrio San Isidro, donde vivían los esposos Royet. Allí entraban y salían músicos; y en uno de esos ensayos, el entonces pianista llevó una noche a Ana Sofía Echeverría, la hija del maestro Adolfo Echeverría, y cayó bien en el grupo. Con el paso de los meses fue aumentando el número de músicos hasta llegar a convertirse en una orquesta con doce integrantes. Ana Sofía es una de las cantantes junto con Norberto y Jean Paul Vizcaíno.
Para el nombre se hizo un estudio minucioso. Después de seleccionar varios curiosos y llamativos escogieron Matimbá, planta del trópico conocida también como guanábana de monte. A todos les gustó.
Hoy cuentan con su propio estudio en el barrio Olaya, donde ensayan también otras agrupaciones musicales. Daniel y Norberto cuentan que empezar no es fácil. Les han ‘pintado pajaritos en el aire’, los han llevado a fiestas en las que solo les pagan los viáticos… La tercera presentación en público de esta espectacular orquesta fue en la Fiesta de Polleras de la revista LA OLA CARIBE, a beneficio de la Fundación Compañía de Amigas. La revista se siente complacida de ser la plataforma para que orquestas como Matimbá puedan mostrarse en todo su esplendor.
Este es nuestro talento barranquillero.
