para aprender a perdurar
Ambos son derechos constitucionales
por Gaspar Hernández Caamaño, abogado y filósofo
Las palabras AMOR como FELICIDAD son polisémicas. Tienen diversas significaciones como situaciones, por ello cualquiera, sin importar su condición personal o social, se puede dar el lujo, no sólo de opinar, sino de construir una definición o una etiqueta para la una como para la otra. Pero su conceptualización es todo un mundo completo.
Para muchos, en especial los sicólogos, el amor es un sentimiento. Para otros es emoción, pasión. O un frenesí, como afirmó Sócrates en el célebre Dialogo platónico, ‘El Banquete’ o ‘El Simposio’ donde también se discutió como un arte. El arte de amar, expresión con que Erich Fromm tituló su popular libro, pero aceptando la enseñanza de su maestro, Sigmund Freud, quien en ‘Duelo y Melancolía’ expresó la existencia de esa «capacidad de amar, de gozar».
Y también hay muchas FELICIDADES. Por ejemplo, de Epicuro, el filósofo griego padre del Hedonismo, corriente que prioriza la vida placentera, se conocen cuatro felicidades, que él enseñaba en su Jardín. La de dormir, la de comer, la de beber y la de copular.
Tan ciertas son que Fernando Savater, filósofo español, las llama «las felicidades animales». Las cuales se ajustan a estos acuartelamientos ocasionados por la pandemia del Coronavirus. Quienes gozan, sin otras necesidades, de esas cuatro felicidades zoológicas, mamíferas, son los que estamos contentos en cuarentena. Los que carecen de alguna de ellas, son los que han sufridos comparendos policivos por violar «toques de queda», «leyes secas», «picos placas, cédulas y géneros». Los que violan el encerramiento.
AMOR Y FELICIDAD COMO DERECHOS.
Amén de lo comentado, deseo anotar que tanto el Amor como la Felicidad son derechos humanos, consagrados en Constituciones Políticas vigentes.
Es así que Thomas Jefferson, en el Siglo XVIII, introdujo en la Declaración de Independencia de Estados Unidos de Norteamérica la siguiente norma:
«Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades que todos los hombres son CREADOS IGUALES, que son DOTADOS por su CREADOR de ciertos DERECHOS INALIENABLES, que entre estos están la vida, la libertad y LA BUSQUEDA DE LA FELICIDAD»(mayúsculas mías).
Y la Constitución Política de Colombia, en su artículo 44, consagró:
«Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separado de ella, el cuidado y AMOR, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión». (Mayúscula mía).
Sean derechos o algo más, la Felicidad existe en el Amar. De ahí que si deseamos perdurar, como especie o personas, debemos aprender a vivir, a gozar, a disfrutar, ya que la vida buena exige aprender a amar para ser felices. O no?
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