“Necesito crear e inventar para estar vivo”
por Loor Naissir
Es abogado penalista brillante, exitoso, que genera admiración y controversias por sus opiniones políticas.
Canta con voz de tenor, es sibarita y se defiende a capa y espada de sus detractores.
¿Siempre gana? es lo que creen. Por eso buscan sus servicios.
El doctor Abelardo De la Espriella ha escrito libros, es columnista y ha grabado discos.
Recientemente lanzó ‘Amores criminales’ y lo hizo durante una entrevista que le dio a Yamid Amat Serna, en Barranquilla, la ciudad que quiere como suya.
Son diez historias fantásticas llenas de misterios, suspenso y fascinación. Son cuentos cortos, historias que se pueden leer rápidamente.
Por su trayectoria profesional ha sido entrevistado por los más importantes medios de comunicación del país.
Nació en Montería y para él Barranquilla es un lugar mágico y maravilloso. “La gente de aquí es única. Barranquilla está en mi corazón, en mi espíritu y en mi alma, siempre he dicho que los barranquilleros somos tan tesos que nos damos el lujo de nacer donde nos da la gana. Soy barranquillero de corazón y a mucho orgullo”.
El doctor De la Espriella posó amablemente con su familia en las bellas instalaciones del Hotel El Prado y concedió una entrevista virtual a LA OLA CARIBE.

¿Se considera usted un conciliador?
-Por supuesto, antes que nada un buen abogado debe ser un gran conciliador. No sirve de nada el abogado que pretende arreglar todo a través de la confrontación; si hay asuntos susceptibles de conciliar, la obligación del abogado es hacerlo para no desgastar al cliente y al aparato judicial.
Una cosa es lo que usted dice que es y otra lo que la gente se forma como personaje que despierta controversias por sus apreciaciones políticas. ¿Qué opina al respecto?
-Desde siempre me ha tenido sin cuidado lo que los demás opinen de mi, lo he dicho en repetidas ocasiones: solo me preocupa y me importa cómo me recuerden mis hijos, mi esposa, mi familia y mis amigos, es decir, la gente que quiero y que me quiere. No me detiene la crítica, pero tampoco me encandila el halago; soy lo que soy y he vivido la vida a mi manera.
El derecho le ha abierto muchas puertas en el ámbito nacional, ¿ha pensado en una candidatura?
-Soy lo suficientemente inteligente como para no sacrificar a la familia
por la política. Nada más alejado del proyecto de vida que tengo al lado de la gente que amo, que la política. No me veo en ese mar de deslealtades, traiciones, vanidades y falsas diplomacias. Podría ser un gran
presidente pero prefiero seguir siendo el mejor de los
padres y el más amoroso
de los esposos.
Su última columna puso a reflexionar a sus lectores sobre conocerse a sí mismo, la felicidad. ¿Qué lo motivó a escribir sobre este tema en estos días de crisis?
-Desde hace varios años vengo reflexionando “in profundis” acerca de la felicidad, la vida, el amor y la forma más adecuada de llevar la existencia. He tratado siempre de aplicar lo que denomino el “hedonismo ético”: gozar, dejar gozar y hacer gozar. En estos días de pandemia he ahondado aún más en estas cavilaciones y he tomado la determinación de hacer solo cosas que enriquezcan el espíritu. La situación de salud de mi padre, quien estuvo gravemente enfermo y al borde de la muerte, por cuenta del Covid-19, me ha hecho acelerar los proyectos y planes que ya tenía, a mediano y largo plazo, todo al final con el mismo propósito: tratar de ser más feliz cada día y hacer más felices a los que me rodean. Si no somos capaces de construir nuestro propio país interno, pues no seremos capaces entonces como sociedad de realizar las transformaciones que requiere nuestra patria.

«Por eso hay tanta mediocridad en el mundo; porque hay gente haciendo cosas por obligación o necesidad y no por vocación como debería ser». Esto es lo ideal, pero en este país donde no existen las oportunidades ¿cree que es posible lograr lo que usted afirma?
-Claro que es posible. Lo que ocurre es que la gente se equivoca cuando cree que los sueños caen del cielo o que “papá Estado” debe resolverles todo. Cuando hay determinación, talento, disciplina, trabajo y compromiso, ninguna meta es imposible. No podemos esperar que los anhelos del alma se materialicen por obra y gracia del Espíritu Santo o de la mano de otros, pues somos nosotros mismos los arquitectos de nuestro propio destino y tenemos la obligación de construirlo día tras día.
Usted es una cajita de sorpresas: un día lo podemos ver en televisión cantando ‘Volare’ de Domenico Modugno, y otro día defendiendo un caso mediático de manera enérgica. ¿Cómo hace para manejar la paz y tranquilidad que produce la música en el alma y que su profesión no la perturbe?
-Creo que soy un hombre del renacimiento, lo digo con humildad, puedo hacer muchas cosas al tiempo y puedo hacerlas bien. Los seres humanos estamos diseñados para eso, la decadencia de estos tiempos, le ha llevado a pensar a muchos que solamente tenemos opción de atender un frente. Considero que los seres humanos tenemos la capacidad intelectual para hacer muchas cosas y todas de manera satisfactoria. En realidad solo usamos una parte muy pequeña del cerebro. Cuando entendamos todo lo que se puede hacer con una mente desarrollada a plenitud, entonces no habrá límites. Con respecto a la música y al arte en general, debo señalar que, es un mundo que me trae tranquilidad y paz, mientras que, el ejercicio profesional me produce vértigo y adrenalina a millón, porque ha sido desde siempre una gran pasión. Cuando estoy disfrutando del arte, la sensibilidad y el sosiego afloran, cuando estoy ejerciendo el derecho no me quito la armadura y tampoco enfundo la espada. Cada momento tiene una actitud, cada actividad tiene una manera distinta de afrontarse y para eso soy un experto, para hacer lo que corresponde en el momento indicado. Lo que llaman sentido de la oportunidad.
¿A qué edad llegó la música a su vida?
-Desde que tengo uso de razón la música ha sido determinante en mi existencia y lo seguirá siendo hasta el último de mis días.

Cuentan que usted es un gran anfitrión. ¿De quién heredó ese gozo atendiendo a sus invitados con sus tertulias y manjares?
-De mis padres por supuesto, que han sido desde siempre grandes anfitriones. Mi manera de demostrar el cariño muchas veces es a través de la buena mesa, el licor y las mejores conversaciones. Tanto la buena mesa, como el buen trago hacen parte esencial de la cultura. Puedes saberte los clásicos de memoria y hablar diez idiomas, pero si no entiendes de la buena mesa y de licores, entonces no eres culto. La cultura es fundamental en mi existencia, la tengo en la sangre y cada día trato de enaltecer el amor, la amistad y el cariño a través de la cocina, o al calor de un buen vino; es decir, desde la óptica de una parte importante: la cultura.
¿Por qué ha fijado su firma de abogados en Barranquilla?
-La firma tiene varias sedes: en Bogotá, en Miami, otra en Medellín y la que más me gusta que está aquí en Barranquilla. Desde hace trece años tenemos oficina en Curramba, hace 4 años nos pasamos a la oficina nueva que es sin dudas, la más bella de todas, en la que más a gusto me siento,
Usted se da, como decimos los costeños, la gran vida después de haber trabajado mucho por conquistar lo que hoy tiene.
¿Cómo sería un día perfecto para usted?
-El día perfecto: compartir con mis hijos, mi esposa, mis amigos, sentados en una mesa perfectamente dispuesta, comiendo deliciosos manjares y abriendo una extraordinaria botella de vino, teniendo como telón de fondo buena música y hablando por supuesto de cosas que enriquezcan el espíritu.
Qué es lo que más felicidad le proporciona ahora?
-Sin duda, mi esposa e hijos.

¿Cuál es su mayor defecto, que ni su esposa lo conoce?
-Tengo muchísimos defectos y todos ellos son conocidos por mi esposa, lo que ocurre es que ella es tan maravillosa que hace a un lado mis múltiples defectos para resaltar esas pocas virtudes que poseo.
¿Y su mayor virtud?
-La lealtad.
En algún momento de la vida hemos dicho alguna mentira porque somos humanos. ¿Cuál ha sido su mayor mentira?
-Más que una mentira, es haber callado ciertas verdades para no causarle daños a terceros.
¿Cuál ha sido su mayor error?
-Entregar el alma y corazón por clientes que no lo merecían.
¿Cuál es su mayor anhelo si ha cumplido muchos de sus sueños?
-Mi mayor anhelo es que mis hijos cumplan sus sueños. Estoy concentrado en ser esa persona que impulse los anhelos y sueños de sus hijos; ya alcancé todas mis metas, ahora quiero dedicarme en alma, vida, cuerpo y corazón, para que mis hijos puedan lograr las de ellos.
¿Tiene algún hábito?
-La lectura.
Pareciera que no le teme a nada ni a nadie… pero en el fondo debe temerle a algo. ¿A qué?
-A tener miedo un día.
¿Cuál es su mayor fortaleza?
-Mi espíritu inquebrantable y la capacidad de amar.
¿Cómo reacciona ante el estrés?
-Con tranquilidad, funciono muy bien bajo presión.
¿Con qué única palabra se definiría?
-Renacentista.
¿Con qué personaje de la historia se identifica?
-Con el presidente Álvaro Uribe Vélez.
¿Qué virtud destacaría de él?
-El patriotismo a toda prueba, que es sin duda, la virtud republicana más importante de todas.
¿Qué es lo que más le gusta y lo que no soporta de los demás?
-Lo que más valoro es la lealtad y lo que no soporto bajo ninguna circunstancia es la deslealtad.
¿Quién es la persona en el mundo en la que más confía?
-Mi esposa.
¿Usted es de planes o prefiere ser espontáneo?
-La mejor improvisación es la que se hace con quince días de anticipación.
¿Qué más deporte que una vida frenética llena de sobresaltos por el trabajo y proyectos nuevos por empezar a diario? De vez en cuando monto bicicleta y hago algo de deporte. No es mi fuerte.
¿Qué tipo de libros lee?
-Historia, política, filosofía, biografías, economía y novelas.

¿Cómo fue su infancia?
-Maravillosa, rodeado de la magia del Caribe y de mucho afecto, cariño y amor, y por supuesto haciendo travesuras todo el tiempo como debe ser a cierta edad.
¿Cómo es su relación con sus padres?
-Inmejorable, como debe ser la relación entre un buen hijo con sus progenitores.
¿Quién lo asesora para vestirse, o lo hace usted, a su gusto?
-Yo mismo me visto desde siempre. Tener criterio estético ayuda a ello.
¿Cómo se ve a sí mismo dentro de 10 años?
-En Italia, en una finca maravillosa en la Toscana, cultivando olivos y uvas, haciendo vino y aceite de oliva, releyendo en una gran biblioteca, rodeado de mi familia, comiendo como los dioses del olimpo y siempre escuchando buena música.
Libros, discos… ¿qué más viene?
-Vienen más discos, más libros, una serie de televisión, viene un ron estupendo, un aceite de oliva extraordinario, un vino fuera de serie, una marca de ropa elegantísima, un hotel de lujo, un barco gigante lleno de diversión que estará atracado en el Malecón del Río en Barranquilla, un café gourmet, y cien proyectos más, porque el estar materializando ideas y emprendimientos todo el tiempo, me da vida y energía. Necesito crear e inventar para estar vivo.
fotos Jairo Guzmán