“Volver al colegio es un derecho y es vital para poder seguir creciendo como sociedad”
Comprometida y experta en primera infancia, la barranquillera Diana Peláez le ha apostado a la educación de su ciudad y a la de muchos niños que juegan y aprenden en el jardín infantil Happy Time, del cual es directora hace 22 años.
Fue nombrada embajadora de la infancia en el año 2019, en la gira por la educación en el norte de Marruecos, un título por el que trabaja día a día por una educación con sentido y respeto.
Cada mañana sueña y trabaja para que en esta nueva normalidad se priorice a los niños y a las niñas, porque sabe que es necesario no poner en pausa la educación. “El cerebro de los niños necesita exponerse a experiencias educativas retadoras que les permitan tener un adecuado desarrollo cognitivo, motor y socioafectivo. Los primeros cinco años de vida son una etapa fundamental para el desarrollo integral. Es el momento de la vida donde se crea el mayor número de conexiones neuronales necesarias para lograr una vida física y mentalmente saludable. Lo que se haga o deje de hacer durante la primera infancia puede influir a largo plazo en la formación del capital humano, la salud y la conducta de las personas. Nosotros no formamos a los niños para el futuro, los formamos para que sean mejores seres humanos hoy y eso tendrá un impacto en el futuro. Las familias han sido coequiperas en este nuevo reto de la presencialidad; son unos aliados para hacer posible este sueño”.
Diana es Licenciada en educación infantil, certificada en neuroeducación por Happy Shcools Institute en Madrid-España, es madre de Abdón Felipe y Daniela, quienes le han dado su más grande título como ella misma lo llama, pues ellos hicieron que su pasión por la educación se fortaleciera y su imagen de niño se transformara en seres humanos poderosos, capaces y propositivos. Ser mamá y educadora le han permitido comprender que los espacios educativos deben estar conectados con todos los entornos en los que los niños se desarrollan, “para que realmente tengamos infancias sanas emocionalmente, felices y empáticas”.
Durante la pandemia esto se resquebrajó, es por eso que ha usado su voz para que los niños puedan volver a las aulas y puedan reencontrarse con sus amigos, con ellos mismos y con sus profesoras.
Diana es una mujer empoderada y soñadora. También es la directora de la fundación Tiempo Feliz, que tiene a cargo Centros de Desarrollo Infantil en conjunto con el ICBF y la alcaldía de Barranquilla, llevando educación inicial a cientos de niños en Atlántico, Bolívar y Cesar. Considera que la meta debe ser volver a la presencialidad cuando sea posible y que lo virtual debe ir desapareciendo, pues fue una respuesta ante la emergencia, pero no debe quedarse para siempre.
“No importa cuánto tiempo permanezca la pandemia, la invitación que le hacemos a las familias es que no descuiden la educación de sus hijos. Nadie dice que es fácil, que mañana todo va a cambiar, pero sí es posible, ellos sí son capaces de mantener la distancia, usar tapabocas y comprender que deben cuidarse ellos mismos”.
A pesar de que la virtualidad es una herramienta que ha funcionado y por momentos pareciera ser una ruta interminable, los abanderados de la educación dicen a gritos que volver a la educación presencial es vital y es necesario para el avance seguro y contundente del futuro de la sociedad”. Es por ello que Diana presta su voz a quienes no pueden hablar, defiende la capacidad de los niños de entender las nuevas formas de convivir en el jardín y pide que no sobreestimemos la manera en que ellos afrontan la pandemia. “Los niños nos han demostrado que son capaces de mantener las medidas de bioseguridad que les pidamos, han sido generosos en mantenerse encerrados mientras los adultos salen, este es el momento en el que como adultos debemos ser generosos y cedamos nuestros espacios para que ellos recuperen lo suyo. Volver al colegio es un derecho y es vital para poder seguir creciendo como sociedad”.