Orlando Abello Martínez Aparicio sorprendió a los familiares y amigos con una publicación en Facebook recordando la famosa película, cuyo actor principal era Doc Brown.
Fue un lindo recorrido de los 50 años que lleva de casados con Olga Restrepo, la madre de sus hijos Ana María, Silvia, Gabriel y Olga Lucía.
Se titulaba: “Para mi amada Olga y mis queridos hijos, nietos y yernos”.
Comenzó así:
“Transcurrido un centenar de días en confinamiento a causa de la pandemia que aflige al planeta -para mal de los humanos y bien de la naturaleza-, decidí llamar al científico Doc Brown, quien gentilmente accedió a atenderme pues -según me dijo- había decidido no contestar más el teléfono ante los múltiples llamados provenientes de todas partes del mundo, para pedirle lo mismo que yo le estaba rogando: un escape que me permitiese huir temporalmente del 2020.
Espero que tengas una buena razón para importunarme -gruñó enfadado Doc Brown- y enseguida me advirtió: que no sea solo por sacarle el cuerpo al confinamiento obligatorio o al riesgo de contagio del COVID-19, pues en esas estamos todos.
Prosiguió con autoridad: tiene que existir un gran motivo que justifique una aventura de tal envergadura. Debe estar inspirada en algo sumamente altruista… o al menos extraordinariamente romántico… ¡que me conmueva! agregó rascándose su desordenada melena blanca.
Mire, Brow -le respondí confianzudamente-, debo viajar al pasado, específicamente al mes de Julio de 1970, porque quiero rememorar presencialmente las semanas precedentes a mi boda -celebrada el día 10 de esas calendas-, porque pretendo -a mi regreso- contarles a mi esposa, hijos y nietos lo que alcancé a percibir, después de transcurridos 50 años.
¡Vale! -gritó entusiasmado el profesor Brown- no hay tiempo que perder; e inmediatamente me condujo al lugar donde guarda la máquina del tiempo.
¡Listo y amárrese bien! fue lo último que escuché antes de un estruendoso ruido que me transportó en segundos a la carrera 53, calle 64, esquina, donde enseguida reconocí un letrero que decía ‘Almacén Bernycris’ (el negocio de donde mi madre derivó los recursos para sustentarnos a mi hermano y a mi), y al lado la puerta de ingreso a un pequeño apartamento donde yo habitaba en unión de ella y de mi abuela Cristina.
Allí me dejó el Dr. Brown, no sin antes advertir en tono siempre autoritario: el 11 de julio a las 3:00 p.m. lo recojo puntual en este sitio… si no está, se queda en el pasado”.
Y así sucesivamente continuó su relato con pelos y señales:
Tenía 22 años y manejaba su Agencia de Aduana ORAMA Ltda, y su entonces novia, Olga, de 19 años, trabajaba en Seguros Bolívar, al que renunció para dedicarse al oficio de ama de casa.
En ese viaje al pasado Orlando vio entre muchas cosas cuando salían a bailar al bar Andaluz del Hotel del Prado.
Su matrimonio el 10 de Julio en la Iglesia de La Inmaculada Concepción a las 7:00 p.m y Olga luciendo un precioso traje de novia heredado de su hermana María Elena, quien había contraído nupcias un año antes. Y él, con un elegante frac que había lucido su tío Mario Lignarolo, en su boda.
La recepción fue en el Club Barranquilla. De eso hace 50 años y el amor sigue intacto.
La música estuvo a cargo de un coro organizado por su tía Gina Banfi, quien además interpretó el Ave María de Shubert.
Durante su viaje al pasado también pudo ver un par de veces a su padre Orlando, el día de su boda, luciendo su smoking negro y unos días antes con ocasión de una de las despedidas familiares.
La luna de miel fue en San Andrés y Providencia.
Los hijos son bendiciones.
En el extenso relato Orlando cuenta que miró el reloj y vio que se aproximaba la hora que había señalado el Doc Brown para recogerlo en la máquina del tiempo.
“Muchas gracias, le dije con un gesto de infinita gratitud. ¡Amárrese duro, me ordenó de nuevo!, y me advirtió: no sabe usted lo que le espera a su regreso al 2020. La pandemia del COVI-19 sigue haciendo estragos en el planeta y muy preocupante lo que pasa en su tierra Barranquilla”.
Orlando remata: “Mi viaje de retorno al futuro transcurrió muy preocupado por su advertencia.
Pero a mi regreso al seno de mi hogar -en Julio de 2020- supe que mi familia… esa que fue construida durante 50 años con tanto esfuerzo y amor, todos siguen aun confinados y disfrutando de buena salud.
¡Damos gracias a Dios!”.