historias con deleite!
Este libro editado por las primas Gloria Gedeón Juan y Vivian Eljaiek Juan en Cartagena es un tributo a la tía Hilda, la mamá de Vivian, fallecida en abril de 2020 y quien fue una apasionada por la cocina, afición que ellas heredaron. Los recursos que se obtengan del libro serán destinados a la Fundación Imagina Care que atiende a niños y adolescentes con problemas de salud mental en Cartagena, y a Fana, Fundación para la Niñez Abandonada, en Bogotá.
El libro tiene 252 páginas y cada receta está ilustrada con una fotografía a color. “Trae recetas de nuestra tradición sirio-libanesa y aportes culinarios de las autoras, así como recetas francesas, italianas y del mediterráneo”, anota Sonia Gedeón, nuestra colaboradora en La Heroica.
“Hemos seleccionado las mejores recetas de Hilda Juan de Eljaiek y de las familias Gedeón Juan y Juan Ghisays, pero también de la cocina francesa e internacional para que se deleiten en su preparación y degustación al calor del hogar”, escribieron las autoras en la contraportada del libro.
La portada es en pasta dura. Impreso por Zetta editores en Bogotá.
La introducción resume lo que las primas Vivian y Gloria quieren transmitir:
“El amor que tenemos por la cocina no ha sido fortuito: algo de genes, algo del ambiente en el que crecimos, así como el placer de recibir y atender a la familia y a los amigos en casa, han tenido que ver con la pasión y satisfacción que sentimos por la cocina. Nuestras raíces sirio-libanesas han marcado el estilo y sabor que llevan muchas de estas recetas. Recetas que han sido tomadas y adaptadas de libros, revistas y blogs, pero sobre todo del libro de cocina de nuestra querida madre y tía, Hilda Juan de Eljaiek.
De pequeñas, recordamos a Mita, como cariñosamente la llamábamos, sentada en su escritorio de madera estilo Luis XV, en francés ‘secretaire’, guardando como un gran tesoro las recetas que reunían alrededor de la mesa a la familia y los amigos en un gran festín, lento y ceremonioso.
Al abrir la tapa superior del ‘secretaire’, éste se convertía en una gran superficie donde ella colocaba su máquina de escribir manual y todos los sábados en la mañana se sentaba a escribir las recetas que practicaba en la semana, ya no como las podía encontrar en revistas y libros, o como alguna amiga o familiar se las iba compartiendo, sino con su sello y sazón personal.
En ese ‘secretaire’ cuidadosamente mantenido a través de los años, conservaba en cada cajón en meticuloso orden recortes de papel con recetas a mano alzada, postales de cocina, bolígrafos, lápices y demás útiles de oficina.
Al casarnos nos entregaba a cada una de las hijas una copia de su libro de recetas con esta dedicatoria de la madre bondadosa y desprendida que fue: “para que goces cocinando con amor estas recetas y deleites el paladar de tu marido y de tus hijos. Con mucho cariño, Mita.”
Luego de su reciente fallecimiento, ‘el secretaire’ nos devolvió como una valiosa herencia la versión original del recetario de Mita. Si bien sus páginas se encuentran algo deterioradas por su constante uso, conserva intactas las muchas recetas con las que por décadas nos deleitó y enseñó.
Ahí están en orden prístino, las predilectas de la familia, muchas de ellas postres. Con frecuencia los sobrinos le pedían los piononos, los ‘eclairs’, la rubirosa, el ‘pie’ de limón, los mamul de dátiles, el ‘baklava’ de nueces, la isla de nieve, el bizcocho de coco con merengue de mermelada, el ‘cheesecake’ de mango y de maracuyá, así como también el ‘pecan pie’ o tiramisú, que aprendió en sus constantes viajes a Italia y a Estados Unidos.
De las recetas de sal, también tenía unas muy famosas que servía en los grandes banquetes en su casa, como son el enchilado de langostinos, el arroz a la huertana, los escargots al ajillo, las canastitas de pollo, los rollitos de masa hojaldre rellenos de queso y espinacas, el arroz con almendras y pollo, el pescado al tahine, el pastel de pollo y la langosta a la termidor.
Su secreto era cocinar con amor. Cuando alguien le preguntaba por qué a ella le quedaban mejor los postres y las recetas de sal que a sus hermanas, ella respondía: “porque a la cocina hay que ponerle siempre el ingrediente más importante, ¡amor!”. De ahí que este libro honre su memoria y su pasión por la buena mesa. Éste es el resultado de muchos días, meses y años dedicados a cocinar con esmero y paciencia, pero, sobre todo, con mucho amor.
Mita fue nuestra inspiración no solo para escribir este libro de cocina sino para reafirmar lo que significó en nuestras vidas. Su templanza y ejemplo nos ayudó a forjar nuestro carácter desde pequeñas, más allá de los lazos de sangre como primas, y de unión y afecto de hermanas que hemos mantenido con el correr de los años, incrementados ahora por la pasión por la cocina.
Esperamos se deleiten tanto como nosotras con cada una de estas 100 recetas que hemos escogido con mucho amor”.
Pernil de cerdo con uvas pasas
(8 personas)
2 kilogramos de pernil de cerdo deshuesado o lomo de cerdo
2 cebollas rojas
100 gramos mantequilla
1 copa vino blanco
1 copa vino tinto
4 tazas fondo de carne
2 cucharadas de aceite vegetal
250 gramos ‘brunoise’ de legumbres (cebolla blanca, zanahoria, puerro y apio cortada en cubitos)
1 Bouquet garni (manojo de hierbas aromáticas atadas con un hilo y que entra en la elaboración de muchos tipos de guisos de carne y ave, y caldos)
Sal, pimienta y mostaza al gusto
Preparación
Fondo de carne: sofreímos en una olla de fondo grueso 1 kilo de costillas de res hasta que estas negreen, añadimos zanahoria, cebolla puerro y apio en trozos, salpimentamos, dejamos hervir y reducir; luego colamos.
Maceramos las ciruelas pasas con el vino tinto. Se adoba el pernil con sal, pimienta y mostaza.
En una sartén calentamos el aceite y sellamos el pernil por todos los lados, agregamos la mitad de la mantequilla y dejamos dorar un poco más, escurrimos el exceso de grasa.
Aparte derretimos el resto mantequilla, sudamos la brunoise de legumbres, incorporamos el pernil de cerdo, el vino blanco y dejamos reducir un poco.
Añadimos el fondo de carne y el bouquet garni y lo dejamos hervir. Luego lo metemos al horno precalentado a 350°F por una hora aproximadamente, volteándolo a media cocción.
Una vez listo, se retira el pernil, se cuela bien la salsa y se desgrasa, añadimos las ciruelas pasas y se pone al horno nuevamente todo junto por unos 20 minutos más.
Tomamos la mitad de la salsa con las ciruelas pasas, se ponen al fuego y se espichan bien hasta que se deshagan o se licuan o procesan para que quede homogénea y se incorporan al resto de la salsa.
Se sirve acompañado de arroz con maíz o puré de papas y vegetales calientes.
Medias lunas de dátiles y nueces
(24 unidades)
200 gramos de mantequilla
3⁄4 taza de azúcar pulverizada
2 1⁄3 tazas de harina
1 cucharadita de esencia de
vainilla
1⁄2 cucharadita de sal 1 1⁄4 taza nueces molidas (o nuez pecan)
1⁄2 taza de dátiles sin semilla cortadas en trocitos
Azúcar pulverizada adicional para espolvorear las medias lunas
Preparación
Precalentamos el horno a 350°F o 180°C.
Batimos la mantequilla con azúcar pulverizada hasta que esté bien cremosa.
Añadimos harina poco a poco junto con la sal, y por último la esencia de vainilla, continuamos batiendo hasta que la masa esté suave.
Incorporamos las nueces y dátiles picados y mezclamos bien para que se esparzan en toda la masa.
Formamos 24 bolas de 4 cm, y con las manos tomamos cada bola y hacemos un tronquito de 5-7 cms de largo, luego los doblamos formando medias lunas.
Las colocamos en una placa para hornear y asamos durante 20 minutos.
Sacamos del horno y dejamos reposar en un lugar seco, que no le entre aire hasta que se enfríen.
Pasamos una a una por abundante azúcar pulverizada, para que queden bien cubiertas. Ideales para la hora del té o del café.
Tip: Conserve en un recipiente hermético en un lugar seco para evitar que se humedezcan.