por Fausto Pérez Villarrea
Del Caribe aflora/ bella, encantadora/ como mar y río/ una gran sociedad/ Barranquilla hermosa/ yo te canto ahora/ con gratitud y amor, del cantor al pueblo que adora…
La letra de ‘En Barranquilla me quedo’, grabada hace 33 años, resume todo un sentimiento en el que afloran el cariño y el agradecimiento. Y en ella está explícita una promesa: quedarse para siempre en esta ciudad.
En Barranquilla me quedo/ en tierra firme me quedo…
Álvaro José Arroyo González, el Joe, la compuso, la grabó, la interpretó de manera obligada en todos los conciertos en los que actuó y finalmente lo cumplió: En Barranquilla se quedó.
Fue un canto premonitorio que le dio identidad. Y Barranquilla, la ciudad que lo acogió para siempre desde 1983, lo despidió con música, con alegría, con amor.
Con esa pieza, sus colegas, amigos y simples seguidores le dieron el último adiós la noche del 27 de julio de 2011 en el Cementerio Jardines de la Eternidad, tres meses y cinco días antes de que festejara su cumpleaños número 56.
Hijo de Ángela González, una de las seis mujeres de Guillermo Arroyo, el popular ‘Negro Chombo’, Joe nació el 1 de noviembre de 1955 en el Hospital Santa Clara del barrio Bruselas de Cartagena.
Son ya diez los años que hemos conmemorado su natalicio sin su presencia física. Pero él sigue ahí, palpitante, destilando su sabrosura contagiosa. Así lo sentimos. ‘El Mulato de Oro’, como le decía su maestro de ceremonia Lucho Ojeda, sigue siendo el rey indestronable del Carnaval de Barranquilla.
Autor e intérprete de más de medio centenar de canciones del género tropical, bien fuera acompañado por Fruko y sus Tesos, The Latin Brothers, Los Líderes o su Orquesta La Verdad, Joe trascendió por sus grandes cualidades como cantante, por su dominio del escenario (era sabor puro) y por sus portentosas capacidades para componer.
Entre las muchas canciones que interpretó, bien fueran suyas o de otros compositores, y lograron conquistar los corazones de los melómanos, sobresalen ‘Tania’, ‘Palenque’, ‘La guarapera’, ‘La rumbera’, ‘A mi Dios todo le debo’, ‘Rebelión’, ‘En Barranquilla me quedo’, ‘Tumbatecho’, ‘Echao pa´ lante’, ‘Centurión de la noche’, ‘Teresa vuelve’ y ‘La noche’, de su autoría; ‘El ausente’, ‘El árbol’, ‘El cocinero mayor’ y ‘La vi partir’, de Isaac Villanueva, ‘Manyoma’ y ‘El Negro Chombo’, de Julio Ernesto Estrada; ‘Confundido’ y ‘Alma navideña’, de Mike Char. Es indiscutible que la lista de los cantos inmortales del Joe es larga.
Fructuosa fue su cosecha en el Festival de Orquestas: obtuvo 20 Congos de Oro, de los cuales recibió 2 en categoría especial o Súper Congo. Además estuvo en muchos países de América y Europa. Y siempre se le reconoció como uno de los más grandes embajadores de la música de Colombia en todos los ritmos.